Editorial, Redacción ¿Se ha preguntado usted si las carreteras de nuestra región están realmente preparadas para el clima y el flujo vehicular actual? En Coyhaique, el pavimento de las calzadas se levanta con las olas de calor debido a juntas de dilatación deficientes o inexistentes. Estas fallas técnicas no son eventos aislados, sino el resultado de una gestión vial que suele reaccionar ante la emergencia en lugar de prevenir de forma permanente. ¿Es aceptable que las reparaciones en vías de alta circulación se prolonguen por meses afectando la movilidad cotidiana de todos?
Actualmente, el puente Presidente Ibáñez mantiene restricciones severas tras el corte de uno de sus tensores. Esta contingencia obliga a camiones y buses de gran tonelaje a desviarse obligatoriamente hacia el puente Dun. ¿Confía el lector en que la sobre loza del puente Dun resistirá este aumento sostenido de carga pesada sin comprometer su integridad?
La imprudencia al volante se manifiesta como una sombra constante en los accidentes reportados. Recientemente, un choque de alta energía en la ruta 240 dejó a un conductor con lesiones reservadas tras impactar una barrera de contención. En otro hecho alarmante, un niño de doce años resultó con fracturas graves tras ser embestido por una camioneta mientras transitaba en su bicicleta. ¿Consideramos el riesgo que corren los usuarios más vulnerables de la vía al ignorar las normas de convivencia vial? La muerte de un motociclista en la Ruta 7 Sur nos recuerda que la alta afluencia de turistas exige un manejo razonable y prudente.
Nuestra fauna silvestre también paga un precio altísimo por la velocidad excesiva en las carreteras. El huemul enfrenta una amenaza crítica por atropellos en sectores señalizados como Las Horquetas. Se contabilizan ya quince ejemplares fallecidos por esta causa en la región. ¿Dimensionamos que cada animal muerto es una sentencia para una especie en peligro de extinción? Muchos conductores ignoran sistemáticamente los límites de 60 km/h en zonas protegidas. La falta de infraestructura técnica, como pasos de fauna o ecoductos, agrava esta tragedia que podría evitarse con voluntad política. ¿Es el desarrollo vial un motivo válido para permitir la desaparición de nuestro patrimonio natural?





















