Redacción, Diario El Divisadero
Los bosques de la Patagonia chilena esconden una particularidad que podría tener repercusiones tanto para la ciencia como para la industria cervecera. Una investigación del Núcleo Milenio LiLi descubrió que el clima ha influido directamente en la evolución de una levadura silvestre que es ancestro de la utilizada para producir cerveza lager, una de las más consumidas del mundo.
El estudio, publicado en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), analizó poblaciones de Saccharomyces eubayanus, microorganismo que habita en la corteza de árboles nativos y cuya evolución presenta diferencias asociadas a las condiciones climáticas del sur de Chile.
Para desarrollar la investigación, el equipo recorrió cerca de 1.000 kilómetros, desde Nevados de Chillán hasta Coyhaique, recolectando 619 muestras de corteza de lenga en distintas estaciones del año y alturas. De ese trabajo se obtuvieron 323 cepas, de las cuales 117 fueron sometidas a secuenciación genética, permitiendo identificar tres linajes patagónicos.
Uno de los hallazgos más llamativos fue que las poblaciones del sur, expuestas a condiciones más frías y lluviosas, presentan mayor diversidad genética que las del norte. Según los resultados, la latitud, la temperatura y las precipitaciones explican más de la mitad de las diferencias observadas.
Coyhaique aporta una clave para entender la adaptación al frío
Las muestras provenientes de Coyhaique también entregaron resultados relevantes. En condiciones de laboratorio, estas levaduras presentaron un mejor crecimiento cerca de los 26 °C, casi tres grados menos que las provenientes de sectores más septentrionales.
Además, desarrollaron una mayor producción de esporas, una característica asociada a su capacidad para resistir condiciones de frío. En contraste, las levaduras del norte mostraron un crecimiento más rápido cuando disponían de azúcares.
Los investigadores identificaron así diferencias en la adaptación de estos microorganismos a lo largo del territorio patagónico, demostrando cómo las condiciones ambientales pueden moldear su evolución.
La investigación fue publicada en 2026 bajo el título Climate-driven adaptive microevolution in wild yeasts y contó con financiamiento de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), a través del Núcleo Milenio LiLi.






















