Redacción, Diario El Divisadero
En un territorio donde la naturaleza es fuente de inspiración, pero también plantea desafíos permanentes, más de 30 emprendedores y emprendedoras de la Región de Aysén finalizaron un proceso de formación orientado a fortalecer negocios conectados con la identidad, el patrimonio y los recursos del territorio.
Se trata de la Escuela de Resiliencia Creativa, programa Viraliza Formación de Corfo Aysén desarrollado por Pulso Austral, que reunió durante los meses de otoño e invierno a representantes de emprendimientos de las industrias creativas, turismo y negocios con sello local provenientes desde Villa Mañihuales hasta Cochrane.
El cierre de esta iniciativa se realizó en el Museo Regional de Aysén, instancia que incluyó una mesa de conversación sobre la relación entre industrias creativas y turismo, testimonios de participantes y la entrega de certificados a quienes completaron el proceso formativo.
La escuela convocó a emprendedores de distintos puntos de la región, incluyendo Villa Mañihuales, Puerto Aysén, Coyhaique, Villa Cerro Castillo, Bahía Murta, Puerto Río Tranquilo y Cochrane, quienes participaron en cinco jornadas presenciales enfocadas en cambio climático y resiliencia territorial, creatividad, asociatividad, modelos de negocio sostenibles, turismo creativo y comunicación estratégica frente a escenarios de crisis climática.
Macarena Silva, cofundadora de Pulso Austral y parte de la dirección de la escuela, destacó que uno de los principales aprendizajes fue comprender que la colaboración puede convertirse en una herramienta clave para fortalecer los emprendimientos y el desarrollo territorial.
"Este programa permitió que los y las emprendedoras comprendieran cómo la asociatividad con un propósito claro no solo impacta positivamente en la sostenibilidad de cada emprendimiento, sino también de todo el territorio".
Además, valoró que la experiencia permitió integrar a Aysén a la Red Nacional de Territorios Creativos, generando nuevas oportunidades de articulación y proyección para la región.
Desde Corfo Aysén destacaron el aporte del programa en el fortalecimiento de capacidades para quienes lideran iniciativas productivas en la región. Así lo expresó el subdirector de Corfo Aysén, Boris López Bravo, "apoyar a emprendedores del ámbito de las industrias creativas y el turismo mejorando las condiciones de entorno para que puedan ellos tener mayores capacidades en su gestión y en sus modelos de negocios de sus empresas para que sean más sostenibles".
Para los propios participantes, el valor del proceso estuvo también en la posibilidad de generar redes y compartir experiencias desde distintas localidades de Aysén. Olga Aldauc, recicladora textil de Bahía Murta, destacó el sentido colectivo que marcó la experiencia.
"Todos trabajamos como un equipo, sentí muy comprometido el grupo. Me di cuenta que todos estamos tirando para el mismo lado, todos juntos tiramos el carro, ese es el espíritu de emprender en colaboración".
En tanto, Juan Toro, fundador de Bruto Diseño, valoró cómo la escuela permitió ampliar la mirada sobre nuevas posibilidades de desarrollo.
"Me amplió la idea de lo que puedo llegar a ser, sobre todo trabajando con las demás personas y por las redes que se crearon en estas instancias".
El encuentro finalizó con la entrega de diplomas de certificación y una instancia de cierre con productos regionales elaborados por Fermentería Aysén, emprendimiento participante del programa, celebrando el vínculo entre sostenibilidad, creatividad y territorio.






















