Columnista, Colaborador
El mar no es solo un recurso económico. Para las familias de las regiones de Los Lagos y Aysén, es nuestra identidad, nuestra historia y nuestra fuente de subsistencia. Sin embargo, estamos presenciando una situación que nos golpea directamente en la mesa: la crisis de la merluza austral.
Desde 2013, los datos científicos y los informes de la propia Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (Subpesca) son lapidarios: nuestra pesquería está sobreexplotada. Hemos acumulado más de una década de diagnósticos, de mesas de trabajo y de promesas, mientras el recurso disminuye y, con él, la viabilidad de nuestras comunidades.
Es por esta razón que, como representantes del sector pesquero artesanal, hemos enviado una carta formal al Subsecretario de Pesca y Acuicultura, Osvaldo Urrutia, solicitando una audiencia urgente para ofrecer soluciones concretas para recuperar la pesquería.
Nuestras propuestas se resumen en cuatro ejes fundamentales que requieren voluntad política para ser implementados:
La primera, ampliar progresivamente la veda biológica. Actualmente, la veda de agosto es insuficiente, necesitamos avanzar hacia un periodo de protección más extenso que realmente permita el ciclo reproductivo de la especie. En segundo lugar, evaluar una talla mínima de captura. Si pescamos antes de que el pez madure sexualmente, estamos cortando la cadena de renovación del stock. La tercera medida, proteger las zonas de reproducción y blindar los caladeros de pesca. Finalmente, combatir con mano dura la pesca ilegal. Esto requiere fiscalizar toda la cadena, desde el muelle hasta la carretera, con controles obligatorios en puertos y en el transporte terrestre.
La crisis de la merluza austral no es un problema administrativo ni una cifra en un informe de escritorio; es una emergencia social y ambiental. La autoridad no puede seguir observando el deterioro desde la distancia. La invitación al Subsecretario Urrutia está sobre la mesa, esperando que este llamado sea el inicio de un trabajo conjunto, serio y urgente.
Implementar un plan real de recuperación de corto y largo plazo que considere a los actores que actualmente están activos en la extracción pesquera de los recursos es prioritario. El plan de recuperación impulsaría que todos los que estamos involucrados en la cadena de valor de la pesquería nos comprometamos, por ejemplo, con el control de los artes de pesca, la inclusión de tecnología para la trazabilidad y la promoción de convenios comerciales que privilegien la calidad del producto por sobre la cantidad.
Nuestros pescadores y nuestras familias necesitan respuestas claras. No estamos pidiendo un favor; estamos exigiendo las condiciones necesarias para que la pesca artesanal siga siendo, como lo ha sido siempre, un pilar fundamental del desarrollo de nuestras regiones a través de la implementación de los planes de recuperación que consideren nuestras cuatro propuestas.






















