Francisco Mardones Pino, Periodista
Según datos entregados vía Ley de Transparencia por la Fiscalía Regional de Aysén, durante el año 2025 se recibieron 16 denuncias por casos de tráfico o microtráfico de drogas al interior de establecimientos educacionales de la región de Aysén.
De esos casos, diez se localizaron en Coyhaique, dos en la comuna de Aysén y cuatro en la comuna de Cisnes.
En tanto, para los siete primeros meses de 2026, se habían registrado ocho denuncias a nivel regional. Seis de ellas originadas en escuelas, colegios o liceos de Coyhaique y dos casos en la comuna de Aysén.
Una conclusión rápida de estas estadísticas indica que se trata de un delito que ya está presente en los establecimientos educacionales de la región. Pero profundizando un poco más en el tema se puede concluir que por cada caso de microtráfico denunciado, hay otros que aún no han sido detectados. Y por cada adolescente formalizado por este tipo de causas, hay varios más que están consumiendo drogas en el contexto escolar.
"Preocupante" pero no "desbordante"
El fiscal regional, Hernán Libedinsky, reconoció que "el tema de los colegios efectivamente es preocupante".
Por otro lado, el general Eduardo Palma, jefe de la XI Zona de Carabineros Aysén, especialista en la investigación de este tipo de delitos, admite que "para nadie es desconocido que hoy día la droga efectivamente llegó a todos lados, a todas las comunas. No hay comuna que no haya droga. El tema es no crear efervescencia, que está desbordado este tema. Estamos hablando de microtráfico y no es con el ánimo de bajarle el perfil al tema, pero es así, esa es la realidad. Hay un consumo de marihuana que está a la vista".
General Eduardo Palma, jefe de la XI Zona de Carabineros Aysén
En todo caso, el oficial confirma que lo que se ha detectado a través de la acción policial es que los jóvenes están consumiendo THC, es decir, el principal componente de la cannabis sativa, marihuana, en distintas presentaciones. Desde un tradicional "pito", vaporizadores, hasta los denominados "queques mágicos", "galletas mágicas" y las ahora más famosas gomitas, que simulan ser una especie de "frugelé".
El general Palma asegura que "uno ve al cuerpo docente hoy día preocupado, porque saben que un fenómeno de una droga que llega a un colegio, el colegio se puede contaminar. Es un fenómeno que la marihuana se meta en un colegio y empiece a captar más 'clientes', por decirlo así".
Por su parte, desde la Defensoría Penal Pública, organismo que entra en escena recién cuando una causa ha sido judicializada, tienen una visión más optimista. La defensora Francisca Riffo pone el énfasis en que "no tengo jóvenes que tengan más de una causa de microtráfico. En general, los jóvenes reincidentes son pocos, y eso hay que valorarlo y hay que tenerlo en cuenta también cuando uno hace el análisis de estas cifras, porque obviamente es algo que influye, porque finalmente se reduce un poco este aumento de causas, si es que uno lo mira de esa manera".
Actividades preventivas
Ahí es donde entra en juego lo que se puede hacer dentro del contexto escolar. El fiscal Libedinsky sostuvo que son "muy importantes las labores preventivas en cuanto a educación que se puede hacer en los colegios. Nosotros tenemos algunos programas que son los monitores antidrogas, con participación voluntaria de estudiantes de distintos colegios de Coyhaique, de Puerto Aysén, para prevenir estos fenómenos que lamentablemente se están produciendo en algunos colegios".
En estas más de 200 actividades que se han hecho a nivel regional participan otras instituciones además del Ministerio Público, como Senda, la Defensoría Penal Pública y Carabineros, a través de su Oficina Comunitaria.
El Seremi de Seguridad Pública, Jean Paul Zimmermann, recalca que "tenemos que anticiparnos a este tipo de situaciones, por lo tanto, el trabajo preventivo es especialmente importante en estos casos".
En ese sentido, señala que han habido múltiples trabajos, uno de ellos en Cochrane, "a propósito de este mismo fenómeno, donde tuvimos una mesa de trabajo con el alcalde, el SLEP, las policías, el Centro de Padres y Apoderados y los directivos del establecimiento educacional", buscando reforzar el mensaje de la prevención.
Sobre lo que han visto en dichas capacitaciones, el general Eduardo Palma asegura que Aysén "es una región que todavía nos permite llegar a los jóvenes, niños y adolescentes, con este mensaje. Pero el conocimiento de drogas está medio distorsionado, porque muchos jóvenes, también ayudados por redes sociales, creen que la marihuana es terapéutica, por ejemplo. Grave error".
También advierte sobre cierto grado de desconocimiento desde los jóvenes ante algunas aristas de este tipo de delitos. "Hay jóvenes que desconocen ese tipo de leyes, y dicen 'yo soy menor, tengo 14 años, o yo soy niño, entonces soy inimputable'. No, mayor de 14 ya tienen responsabilidad penal, inclusive también con el tema de drogas. Entonces, eso es importante también darlo a conocer a la comunidad, porque para los mayores de 14 años ya existe una Ley de Responsabilidad Penal".
"Estamos un poco en deuda con nuestros jóvenes"
Un poco más crítica es la visión que existe desde la defensora especializada Francisca Riffo, quien conoce muy de cerca la realidad de los jóvenes que se han visto involucrados en casos de microtráfico de drogas en el contexto escolar y señala que ahí "es lamentablemente donde la intervención ya llega un poco tarde porque el delito ya se cometió y el joven ya está quizás con alguna situación de consumo problemático (…) Entendemos que lo más importante y lo fundamental es trabajar en temas de prevención. Yo creo que en eso estamos un poco en deuda con nuestros jóvenes".
Añade que entre los jóvenes existe cierta conciencia de su responsabilidad penal, pero eso choca de frente con la presión de sus pares. "Si uno pone en la balanza el largo plazo con la gratificación inmediata, obviamente para el joven a pesar de que puede tener esa conciencia, va a buscar de todas maneras, por la etapa de desarrollo en la que está, la gratificación inmediata. Creo que es lo complejo para el joven en el momento de enfrentarse a esta decisión de qué hago. Está bien o está mal. Y tengo a mi grupo de pares que está haciendo esto, entonces, ¿por qué camino me voy? Por el de la gratificación inmediata".
Francisca Riffo, defensora penal pública
La defensora penal pública apunta a la falta ayuda especializada para los jóvenes y sus familias, porque "no tienen las herramientas profesionales que requiere el joven en ese tipo de intervención. No hay ayuda psicológica, de salud mental, y no tienen tampoco los recursos para obtenerla (…) Lo cierto es que el acceso a salud mental para nuestros jóvenes está un poco limitado".
Y si bien algunos establecimientos educacionales sí cuentan con ese soporte "porque tienen a un encargado de convivencia escolar, algunos un psicólogo a mano, están mejor preparados que la misma familia. Pero, de nuevo, hay colegios que no cuentan con un psicólogo o que no cuentan con un trabajador social, y ahí en el fondo también estamos en deuda en cómo prestarles ese apoyo", sostiene.




















