Manuel Álvarez Lucero, Antropólogo
Desde el punto de vista antropológico, el término "sedentarismo" (del Latín "sedere", o la acción de tomar asiento) se ha utilizado para describir la transición de una sociedad nómade a otra establecida en torno a un lugar o región determinada. Este cambio se ha relacionado a la evolución de grupos sociales en que el sustento dependía de la caza y recolección de frutos, a una organización social-productiva basada en la agricultura y en la domesticación de animales.
Es probable que en las formas de vida nómades se requería un mayor gasto energético en las actividades diarias para satisfacer las necesidades individuales y del grupo social, en contraste a la sociedad sedentaria, aunque en esta el gasto energético de los individuos en los estratos sociales más bajos era sin duda mayor que el de los de niveles más altos, lo que probablemente se acentuó aún más en las etapas iniciales de la revolución industrial.
Más adelante, el advenimiento de los métodos mecanizados de transporte y trabajo, y el progresivo desarrollo de la sociedad industrial avanzada han reforzado las características de la sociedad sedentaria en todos los estratos sociales, reduciendo cada vez más las oportunidades de gasto energético en la vida diaria.
En la sociedad sedentaria no sólo se han reducido las oportunidades del gasto energético a través del ejercicio físico, sino que al mismo tiempo ha aumentado el consumo excesivo de calorías baratas y alimentos procesados con el consiguiente problema creciente y progresivo de la obesidad a nivel mundial.
Algunos autores han definido como "sedentarios" a quienes gastan en actividades de tiempo libre menos del 10% de la energía total empleada en la actividad física diaria. A diferencia de décadas anteriores hoy los jóvenes son sedentarios y esto trae un problema mayor.
Las recomendaciones expertas, provenientes de las fuentes más autorizadas sobre la materia, de aumentar el tiempo libre dedicado al ejercicio físico (equivalentes a 30 minutos de caminata diaria) se encuentran a menudo limitadas por la tendencia casi universal de utilizar cada vez más el tiempo libre en actividades sedentarias, principalmente el tiempo dedicado a la televisión , al internet, a las redes sociales, el uso del transporte mecanizado, al uso del vehículo para cualquier trayecto y al permanecer sentados durante la mayor parte del día.
Combatir el sedentarismo en la sociedad moderna requiere integrar el movimiento de forma natural en nuestra rutina diaria, más allá de solo "ir al gimnasio en días puntuales", cuyo efecto está en constante estudio. La clave es romper los periodos prolongados de inactividad física con pequeñas acciones constantes en nuestra rutina diaria, cuestión que es muy difícil por la poca cantidad de tiempo del cual dicen disponer las personas, el uso adictivo de pantallas, que generalmente las personas las utilizan sentadas o acostadas y el alto cansancio que experimentan las personas después de su jornada laboral.
Este es un problema de salud pública muy complejo que requiere la integración de varias disciplinas, para tratar de encontrar soluciones integrales, las cuales son diferentes para cada contexto cultural y territorio, ya que está directamente relacionado con una variada cantidad de dinámicas humanas, que tienen que ver con muchas dimensiones de los individuos. Por ahora, el mejor consejo es que trate de permanecer sentado o acostado el menor tiempo posible de su tiempo diario e intente realizar el máximo de rutinas que entreguen un poco más de movimiento a su cruel vida sedentaria, el bienestar general, su estado cardiovascular, su cerebro y su corazón se lo agradecerán.




















