Columnista, Colaborador
Fue en enero del 2023, justamente en nuestra región, donde el presidente Gabriel Boric Font, firmó el decreto que crea la Política Especial de Desarrollo de Zonas Extremas, pretendiendo con ello crear una metodología de inversión pública "especial" para los territorios que históricamente han presentado déficit en el desarrollo de infraestructura pública, dificultades de acceso a buenos y adecuados servicios y también a mercados de empleo.
Lo anterior, producto de una visión históricamente centralista de desarrollo y de territorios con baja rentabilidad social para proyectos públicos de gran envergadura. Las zonas mencionadas en ese momento fueron las regiones de Aysén, Magallanes, Arica y Parinacota y la provincia de Palena.
La región de Magallanes, como era de esperar, hace meses comenzó el proceso participativo, convocando a municipios, comunidades y empresas estratégicas de la zona. Según medios de dicha zona, el Gobernador Jorge Flies, se apresta en las próximas semanas la presentación de dicho plan ante la comunidad magallánica.
En nuestra región por su parte, el Gobierno Regional de Aysén, recientemente ha iniciado un intensivo programa de "consultas participativas" y que como nos tiene acostumbrados la actual administración no ha estado exenta de polémicas. Es así, como en comunicado público, dos de los principales gremios de la región, a saber, la Cámara de Comercio de Coyhaique y la Asociación de Ganaderos OGANA lamentaron su exclusión de dicho proceso, indicando y emplazando directamente a la gobernadora Andrea Macías, a considerar activamente a quienes son los encargados de representar a los principales gremios productivos y las pymes de Aysén.
Esta forma sesgada de hacer políticas públicas no es una novedad en la actual administración regional. Ideológicamente pertenecen a un sector que no ha creído nunca en la libertad de las personas para emprender y desarrollarse por sí mismas.
Tampoco se destacan por promover el desarrollo de empresas y del sector privado como principal motor de crecimiento y bonanza de un país o región. Ya nos lo hicieron saber en el bullado proceso de votación de las ECMPO, donde se buscaba cercenar una industria acuícola que ha generado un proceso de creación de pymes importante en las comunas de Aysén, Cisnes y Guaitecas.
En esta oportunidad, los excluidos fueron el comercio y los ganaderos, quienes son parte de los rubros más importantes de la región. Lo que obviamente provoca ciertas dudas de con quién o con quienes, esta administración regional, pretende alcanzar niveles de mejora del desarrollo regional.
A mi juicio y sin titubeos, soy de los que cree que no alcanzaremos un mejor y sostenible desarrollo, sino lo es con un vínculo virtuoso entre nuestras comunidades, el sector privado y el Estado.




















