Columnista, Colaborador
A comienzos del mes de marzo, se conmemoran dos fechas importantes para proteger los derechos de las personas.
El 1 de marzo se celebra el día de la cero discriminación y el lema para este año es "Para proteger la salud de todas las personas, hay que proteger los derechos de cada una" y nace de organizaciones como ONUSIDA que tienen una impronta de trabajar para que las personas portadoras de VIH, puedan tener una vida digna promoviendo la inclusión, la compasión y la paz, pero por sobretodo los cambios profundos que deben tener las sociedades para aceptar las diferencias y enriquecer nuestro entorno con el aporte, las opiniones y las miradas de cada uno, una o une, eso es lo que hace que las sociedades avancen, sin dejar atrás a nadie.
La salud es un estado de bienestar completo, no sólo físico también es mental y social y en eso los derechos de las personas cobran gran relevancia cuando sabemos que hay protección social y que no transitamos en solitario, por eso es tan importante como país entregar herramientas para que las personas no se sientan vulneradas, pero también es responsabilidad informarnos y aprender sobre nuestros derechos y como se han gestado para poder obtenerlos.
Estos derechos se relacionan con el segundo hecho que se conmemora a principios de marzo y es que ya han pasado 12 años desde que Daniel Zamudio fue brutalmente golpeado por 4 individuos, que lo dejaron en coma por 24 días, hasta que falleció. Este homicidio tan horrible, conmovió a todo el país y movilizó al parlamento para que por fin se pudiera promulgar la Ley 20.609 más conocida como Ley Zamudio, que establece medidas contra la discriminación y que dormía en el congreso desde el año 2005.
A 12 años de la muerte de Daniel, la Ley 20.609 se encuentra en proceso de reforma para fortalecerla, lo que me hace pensar que, como sociedad no hemos avanzado mucho en materia de no discriminación, o que la Ley tal como fue publicada no es suficiente, y carece de instrumentos que permitan implementarla de manera adecuada para proteger los derechos de las personas, independiente de su origen, identidad de género, nacionalidad, orientación sexual o religión.
Ambas opciones dan cuenta de que el camino hacia la no discriminación es lento y pedregoso, sin embargo creo firmemente que a ninguna persona le gusta que lo discriminen y menos que discriminen a su familia, entonces ¿porque este camino debe ser tan hostil?, aún no encuentro respuesta a esta pregunta, pero desde mi experiencia y perspectiva, sé que hay muchas personas que estamos en la sintonía de vivir de manera armoniosa, compasiva, inclusiva y en paz, respetando los derechos de cada persona sin discriminación.






















