Columnista, Colaborador
Creo que en 1987 mi padre, motorista pesquero, vale la pena señalarlo, no se bajó en la casa y pasó al centro de Talcahuano para comprar dos cassettes; uno era "Nada Personal" de Soda Stereo y el otro era "Pateando Piedras".
Debo reconocer que pesqué más el disco argentino, pero a medida que fui creciendo esas canciones que escuchaba en el sector San Vicente de Talcahuano fueron marcando mis días con su portada ploma y tres tipos en el metro que hablaban de la miseria, el llanto, el allanamiento y la postergación de todos esos chicos que crecíamos entre las calles "Schuyller" y "Argentina", quizás fue en ese momento en que ya no estaba dispuesto a seguir mis días de oscuridad.
Ese cassette me fue acompañando mientras caminaba a mi escuela con número D-482, también vale la pena mencionarlo y fui viendo que el dinero era nuestro estúpido sistema y que nadie te puede ayudar; y también es cierto, a veces me acostumbré a estar solo porque al igual como ahora todos salían a trabajar o a vender plásticos "Tupperware". Eran los ´80, la década con mayor cesantía y la verdadera recesión, de milagros económicos nada y si los más jóvenes buscaban una mujer que no llame la atención.
Y, al igual que ahora, los obreros no se fueron se escondieron y merodean por nuestra ciudad; porque la promesa de hoy no se está cumpliendo (la proyección es crecimiento económico al 1%, peor que en los años del dictador) y luego pienso que si los indios no los entienden porque no se van; llevo seis meses en la gran ciudad y las ollas comunes ya están en las poblaciones y en los rucos ya ví coches con mantas para que la guagua que durmió en la calle no se enferme.
Y no me digan que es culpa de lo de antes porque mis amigos se quedaron igual que tú y es otra noche más de caminar, otro fin de mes sin novedad; no me lo cuentan lo estoy viviendo y es verdad me vine con la auto promesa de estudiar y mejorar para aportar en esto y exijo ser un héroe como muchos que ya trabajan en los clubes deportivos y en las juntas de vecinos que quieren dinero, pero dinero para repartir en la población no para que se junte en el bolsillo de unos pocos. El crimen no paga, todo es tan difícil así, porque hay frases que tú no quieres oír; o leer.
Y voy a seguir diciéndolo porque vengo de un pueblo lejano donde la gente es pobre, la gente da la mano, no hay orgullo de raza, no hay colonias ni tradición; y no voy a ocultar el acento porque no fui aplaudido ni un momento y eso me da la libertad de preguntar ¿por qué los ricos? a cuarenta años de ese disco siguen teniendo derecho a pasarlo tan bien.
Sueño y sigo soñando con un mejor pasar para todos y no para unos pocos; a eso vine a estudiar en este apostolado que es un doctorado, un camino del que nunca puedo renegar y quizás hay algo malo dentro de mí porque cuando me gritaron en varios momentos "¡resentido social!" esas veces he recordado que "pateando piedras" llegó a mis manos hace casi cuarenta años y fue la banda sonora de la verdad de las poblaciones que viví, sin salud, sin trabajo, sin educación; igual como ahora está pasando, porque a otros les están ensañando secretos que a ti no.
Bajo mis zapatos, barro más cemento el futuro no es ninguno de los prometidos en los doce juegos y espero que las personas sean hermanos y juntos deban trabajar, para eso sigo estudiando, creando y agradeciendo a mi viejo que en mis manos puso este disco para seguir bailando y "pateando piedras" la banda sonora de nuestras vidas… Sí, lamentablemente, en muchas partes hasta hoy.






















