Columnista, Colaborador
En Puerto Raúl Marín Balmaceda, 71 recolectores y recolectoras están reconocidos para participar de una actividad ligada a un pez diminuto: el puye (Galaxias maculatus). Sin embargo, de cada peso que paga el consumidor final, a ellos llega apenas entre un 16 y un 27%. Esa cifra resume en parte el desafío: sostener una pesquería que la comunidad ha logrado ordenar y, al mismo tiempo, aumentar el valor que llega al territorio.
El primer paso fue la formalización. Luego de años de trabajo de la comunidad y de articulación con instituciones públicas e iniciativas como el Proyecto GEF Gobernanza Marino Costera, entre 2023-2024 la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura incorporó formalmente al puye de Raúl Marín Balmaceda a la nómina de Pesquerías Artesanales de Pequeña Escala,vinculando su operación al Área de Conservación de Múltiples Usos Pitipalena - Añihué y a su Plan de Manejo.
Se podría pensar que formalizar basta, pero no es así. La Mesa del Puye ha permitido que recolectores, servicios públicos y organizaciones colaboradoras compartan conocimiento y discutan conjuntamente cómo avanzar en el manejo y desarrollo de la pesquería.
Desde 2024, WWF Chile y Fundación FoF acompañamos a la comunidad para avanzar hacia una comercialización responsable, legal y trazable. En 2025, un diagnóstico sanitario identificó brechas desde el manejo en playa hasta la planta local, y propuso un camino gradual para cerrarlas. Paralelamente, cerca de unos 40 habitantes participaron en la construcción de una identidad visual propia, reconociendo que detrás de cada kilo hay un territorio y un conocimiento transmitido por generaciones.
Generar más valor local no significa extraer más. Significa procesar mejor, asegurar la trazabilidad y acceder a mercados que lo reconozcan. Por eso, el siguiente paso será probar un piloto de comercialización colectiva que permita medir costos, rutas, precios y cuánto de ese valor puede quedarse en Raúl Marín Balmaceda. Desde 2026, comenzó además, el registro digital de desembarque, talla y peso que permitirá conocer mejor la pesquería.
Ahora toca pasar a la acción. Eso requiere de una comunidad organizada, servicios públicos que respalden la formalización y trazabilidad, y comercios regionales que prefieran puye con origen trazable. Así, Raúl Marín Balmaceda puede convertirse en un modelo para otras caletas de la región que enfrentan el mismo desafío: vivir de sus recursos sin comprometer su futuro. El acuerdo ya existe. La acción depende de todos.


























