Editorial, Redacción Cuando alguien necesita un médico o un dentista, lo normal sería pedir una hora y recibir atención. En Villa O'Higgins, conseguirla puede convertirse en un problema mucho mayor. La comunidad volvió a expresar su preocupación por la falta de profesionales residentes, una carencia que complica la vida diaria y deja a sus habitantes dependiendo de una posta rural sin médicos ni odontólogos permanentes.
La alcaldesa Raquel Torres recogió esa inquietud y pidió fortalecer las prestaciones de salud en la localidad. No es una demanda nueva. Villa O'Higgins está a unos 220 kilómetros de Cochrane y a más de 600 de Coyhaique. Un traslado requiere tiempo, recursos y condiciones que no siempre están dadas.
Para alguien que vive en una ciudad, una consulta puede significar tomar una micro o pedir permiso en el trabajo. En una localidad apartada, puede implicar organizar un viaje, conseguir quién acompañe a un familiar, cubrir gastos y pasar horas en la carretera. Si se trata de una urgencia, la distancia deja de ser una incomodidad y puede cambiarlo todo.
Vivir lejos de los centros urbanos no debería significar resignarse a una atención más limitada. Las distancias son parte de la realidad de Aysén, pero la respuesta pública tiene que considerar las particularidades de cada territorio. Contar con profesionales que permanezcan en la localidad puede marcar una diferencia para una familia, una persona mayor o alguien que necesita atención dental y no puede viajar con facilidad.
Lo ocurrido también recuerda la preocupación que surgió en Villa Cerro Castillo por la atención de salud. Son situaciones distintas, pero ambas muestran que las comunidades apartadas necesitan ser escuchadas antes de que sus problemas se conviertan en una emergencia o en un reclamo que ya no puede esperar.
Quienes viven en estas localidades conocen las dificultades de trasladarse cuando una atención médica depende de viajar cientos de kilómetros. No están pidiendo privilegios, sino condiciones básicas para vivir con tranquilidad en el lugar que eligieron habitar.
El Gobierno tiene que responder con medidas concretas y explicar cómo piensa asegurar una atención más estable en Villa O'Higgins. Eso supone buscar fórmulas para atraer y mantener profesionales, reforzar las rondas médicas y mejorar la coordinación con los hospitales. No basta con reconocer que la distancia complica las cosas.
Si queremos que las familias permanezcan en las localidades más apartadas, también hay que garantizar servicios esenciales. La salud no puede depender de que una consulta coincida con una ronda médica. Para quienes viven en Villa O'Higgins, contar con atención cercana no es un beneficio extra: es parte de poder hacer su vida con tranquilidad.
Porque nadie debería tener que calcular cuánto le costará llegar a un médico cada vez que necesita atención.






















