Editorial, Redacción El lanzamiento del programa Reactívate, impulsado por Sercotec en alianza con el Gobierno Regional de Aysén, constituye una iniciativa que llega en un momento especialmente necesario para las micro y pequeñas empresas de la región. La contracción económica que enfrenta el país también ha tenido efectos en estos emprendimientos, que han debido enfrentar menor circulación de dinero, cautela de los consumidores y mayores dificultades para proyectar sus negocios.
Por eso, disponer de un programa cuyo objetivo es contribuir a reactivar la actividad económica constituye una señal positiva. Los subsidios de hasta 10 millones de pesos no reembolsables pueden representar una herramienta importante para que pequeños empresarios puedan sostener sus negocios, realizar inversiones y recuperar parte del dinamismo perdido durante los últimos meses.
Sin embargo, el éxito de Reactívate no debiera medirse únicamente por la cantidad de recursos que logre entregar, sino también por su capacidad para llegar efectivamente a todo el territorio regional. Y ahí aparece un desafío importante para Sercotec y el Gobierno Regional.
Si la mayor parte de los recursos termina concentrándose en Puerto Aysén y Coyhaique, se corre el riesgo de profundizar una inequidad territorial que ya existe en materia de acceso a instrumentos de fomento. El ecosistema emprendedor de Aysén no se limita a sus principales centros urbanos. Está presente en Chile Chico, Cochrane, Cisnes, Guaitecas, Tortel, Villa O'Higgins y en numerosas localidades donde también existen personas que emprenden, generan empleo y sostienen actividades económicas.
Por ello, la difusión debe ser amplia y descentralizada. No basta con publicar las bases y esperar que los interesados lleguen a postular. Se requiere salir al territorio, explicar el instrumento, acompañar a quienes tienen dificultades para formular sus proyectos y asegurar que las oportunidades sean conocidas también en las localidades más apartadas.
Esta es una responsabilidad compartida entre las instituciones públicas que impulsan el programa. Si permanentemente hablamos de equidad territorial, este tipo de iniciativas constituye precisamente una oportunidad para demostrar que ese principio también se aplica al fomento productivo.
Las micro y pequeñas empresas cumplen un rol fundamental en la economía regional. Son fuente de empleo, dinamizan las economías locales y muchas veces permiten que comunidades pequeñas mantengan actividades comerciales y productivas que de otra manera podrían desaparecer.
Reactívate llega en un momento oportuno y puede transformarse en una señal concreta de que existen instrumentos para acompañar a quienes quieren seguir adelante con sus negocios. Pero para que esa señal sea realmente regional, debe llegar a todos los rincones de Aysén.
La reactivación económica no puede concentrarse donde existe mayor población o mayor capacidad de gestión. También debe alcanzar a quienes emprenden lejos de la capital regional y que, muchas veces, enfrentan mayores dificultades para acceder a financiamiento y apoyo.
Ojalá Reactívate cumpla ese propósito y se transforme no solo en un buen programa, sino también en una demostración concreta de que el desarrollo productivo puede y debe llegar a todo el territorio.





















