Editorial, Redacción Diversos concursos e instrumentos de apoyo que comienzan a implementarse en la Región de Aysén representan una señal positiva para la reactivación económica, especialmente para las micro y pequeñas empresas que durante los últimos meses han debido enfrentar un escenario de menor dinamismo y mayor incertidumbre.
Una parte importante de estas iniciativas cuenta con financiamiento del Gobierno Regional de Aysén y es ejecutada o mandatada a instituciones que poseen experiencia en materia de fomento productivo. Sercotec, Corfo y otros servicios públicos tienen hoy la responsabilidad de transformar esos recursos en oportunidades concretas para quienes buscan iniciar un negocio, fortalecer el que ya tienen o proyectarse hacia nuevos mercados.
El desafío es importante. No basta con disponer de fondos públicos; también es necesario que estos lleguen efectivamente a quienes los necesitan, que exista una adecuada difusión y que las oportunidades tengan una mirada territorial que permita acceder a ellas a emprendedores de las distintas comunas de la región.
Lo mismo ocurre con el Fondo de Medios impulsado por el Ministerio Secretaría General de Gobierno, que constituye una herramienta relevante para los medios de comunicación regionales. Estos también forman parte del ecosistema económico y requieren condiciones que les permitan sostener su actividad, generar empleo y continuar cumpliendo una función fundamental para las comunidades.
Todo este conjunto de instrumentos comienza a configurar un escenario algo más alentador. En momentos en que la economía ha mostrado señales de debilidad, que existan recursos destinados a impulsar emprendimientos, pequeñas empresas y actividades productivas permite generar expectativas respecto de los últimos meses del año.
Aysén necesita emprender. Necesita que quienes ya tienen un negocio puedan consolidarlo y que quienes tienen una buena idea encuentren las condiciones para transformarla en una actividad económica sostenible. Cada nuevo emprendimiento que logra crecer puede significar empleo, movimiento comercial y nuevas oportunidades para otras empresas que forman parte de su cadena de servicios.
La inversión pública seguirá siendo fundamental para la economía regional. La realidad territorial, las distancias y las características de nuestro mercado hacen difícil pensar que pueda dejar de tener un papel relevante en el corto plazo. Pero eso no significa que los recursos públicos deban limitarse a financiar infraestructura o gasto estatal. También pueden y deben utilizarse estratégicamente para fortalecer al sector privado, estimular la innovación y generar nuevas capacidades productivas.
Ahí existe una oportunidad que no se debe desaprovechar. Los recursos públicos pueden ser la semilla para que surjan negocios capaces de sostenerse posteriormente por sí mismos, generar empleo y ampliar una matriz productiva que Aysén necesita diversificar.
Por eso, más que multiplicar concursos de manera aislada, sería importante que estas iniciativas formen parte de una estrategia regional coherente, donde los distintos instrumentos se complementen y acompañen a los emprendedores en las distintas etapas de sus proyectos.
Las señales económicas positivas necesitan consolidarse. Y para ello, apoyar a quienes emprenden, producen y generan empleo en Aysén es una de las mejores maneras de comenzar a construir un ecosistema económico más dinámico, diversificado y menos dependiente exclusivamente de la inversión pública.
Hoy existen recursos y programas para avanzar en esa dirección. El desafío es que lleguen a los territorios, se utilicen bien y permitan que más emprendimientos regionales puedan convertirse en negocios sostenibles.




















