Editorial, Redacción Tener alcantarillado y un sistema adecuado para tratar las aguas servidas no suele ser lo primero que se menciona cuando se habla de desarrollo. Sin embargo, para una comunidad que lleva años esperando esas obras, contar con ellas puede cambiar la vida diaria: mejora las condiciones sanitarias, protege el entorno y abre posibilidades para que los negocios locales puedan crecer.
La aprobación de recursos para construir el alcantarillado y la planta de tratamiento de aguas servidas de Lago Verde es, por eso, una noticia importante. No solo para esa comuna, sino para otras localidades de Aysén que todavía esperan soluciones básicas. Porque cuesta hablar de oportunidades y calidad de vida cuando faltan servicios que en pleno siglo XXI debieran estar resueltos.
En el litoral regional, por ejemplo, Melinka y otras comunidades llevan tiempo planteando la necesidad de contar con mejores condiciones de saneamiento. La falta de infraestructura no afecta únicamente a los hogares. También puede convertirse en una barrera para emprendimientos que necesitan una resolución sanitaria para funcionar, crecer o formalizar su actividad. Así, una carencia básica termina limitando tanto la vida cotidiana como las posibilidades económicas del territorio.
Aysén ha avanzado, pero las diferencias entre sus comunas siguen siendo demasiado evidentes. Fuera de Coyhaique y Puerto Aysén, hay localidades donde acceder a infraestructura esencial continúa siendo una tarea pendiente. La ruralidad no puede seguir apareciendo como una dificultad que se reconoce en los discursos y después queda relegada cuando llega el momento de priorizar las inversiones.
Lo de Lago Verde demuestra que es posible avanzar cuando se concretan los recursos y existe una decisión de sacar adelante los proyectos. Ahora hace falta que esa señal se extienda. Las comunidades que esperan alcantarillado, agua potable y sistemas adecuados para tratar sus aguas servidas necesitan conocer cuáles serán los siguientes pasos, qué plazos se manejan y cómo se priorizarán las obras. También se necesita informar con claridad sobre los avances, para que las comunidades sepan qué falta y cuándo les tocará.
No se trata de repartir promesas ni de anunciar proyectos sin financiamiento. Se trata de planificar con seriedad, establecer metas posibles y dar seguimiento a los compromisos. También de entender que estas obras no son un lujo ni un beneficio secundario: son parte de las condiciones mínimas para vivir bien y desarrollar una actividad económica con seguridad.
Lago Verde dio un paso importante. La pregunta ahora es qué localidades seguirán y cuánto tendrán que esperar. En Aysén, mejorar la calidad de vida también significa que el lugar donde una persona vive no determine por cuánto tiempo seguirá esperando servicios básicos.























