Columnista, Colaborador
¡POR FIN! Ayer lanzamos un programa de composteras que, más que una política pública, es una invitación a cambiar hábitos cotidianos en nuestros hogares. Compostar no es una acción lejana ni técnica: es algo que ocurre en la cocina, en el patio, en el día a día de las familias, incluso los bosques degradan su materia orgánica. Cada resto de comida que vuelve a la tierra, deja de ser un problema y se transforma en un recurso. Y en ese gesto simple hay también una forma distinta de relacionarnos con lo que consumimos y con el entorno que habitamos.
El impacto es concreto. Cuando una familia comienza a compostar, reduce de manera significativa la cantidad de residuos que envía a rellenos sanitarios o vertederos. Menos bolsas de basura, menos camiones circulando, menos emisiones asociadas al transporte y a la descomposición de residuos orgánicos. Pero también hay un impacto silencioso y profundo: se recupera suelo, se fortalece la autonomía de los hogares y se instala la idea de que cada persona puede cuidar el medio ambiente con acción, incluso desde su propia casa.
En un contexto de crisis climática, estas acciones importan. Sabemos que el cambio climático se enfrenta con grandes transformaciones estructurales, pero también con miles de decisiones cotidianas que, sumadas, generan cambios reales. Compostar es una forma concreta de reducir emisiones de gases de efecto invernadero y de avanzar hacia una economía más circular y justa. No se trata solo de gestionar residuos, sino de repensar cómo producimos, consumimos y cuidamos lo común. Nuestro PARCC así lo planificó, al 2028 nos comprometimos con 3200 composteras, ¡Hoy estamos poniendo 1000 en toda la región de Aysén!
Como gobierno del Presidente Gabriel Boric, tenemos la convicción de que estas transformaciones se construyen con las personas y para las personas. Por eso seguiremos trabajando con el mismo compromiso hasta el último día, impulsando políticas que mejoren la calidad de vida y enfrenten los desafíos ambientales con sentido de urgencia y humanidad. El lanzamiento de estas composteras no es un punto de llegada, sino una señal clara del camino que hemos decidido recorrer: uno donde cuidar del medio ambiente va de la mano con el bienestar de las familias y el futuro del país.




















