Carta al director, Ciudadano (a) En Coyhaique se ha planteado la posibilidad de construir un centro comercial de grandes dimensiones. Frente a un proyecto de esta naturaleza, tenemos como ciudadanos el legítimo derecho a debatir sus impactos, pero también podemos preguntarnos algo distinto: si finalmente se construye un mall, ¿qué mall queremos para nuestra ciudad?
Coyhaique no es una ciudad cualquiera. Tiene una identidad, una historia, un paisaje y una relación particular con la naturaleza que debieran ser considerados en cualquier intervención de esta magnitud.
Por ello, más que limitar la discusión a estar a favor o en contra, propongo pensar en condiciones que permitan que un eventual centro comercial sea también un aporte a la ciudad.
En primer lugar, debería incorporar verdaderamente la identidad aysenina, no como simple decoración, sino mediante su arquitectura, materiales, vegetación, espacios públicos y actividades culturales. Un Mall no debería borrar el lugar donde se instala; debería dialogar con él.
En segundo lugar, sería interesante recuperar experiencias como Biblioteca Viva, que durante años funcionó en centros comerciales del país. ¿Por qué no pensar en una biblioteca pública moderna, con espacios de lectura y estudio, acceso a tecnología, actividades infantiles, presentaciones de libros, exposiciones y encuentros culturales?
Existe además una posibilidad que, si el proyecto se emplazara en el sector del Recinto Ogana, merecería al menos ser estudiada: la integración del estero que atraviesa las inmediaciones de calle Los Mañíos. Antes de canalizarlo, entubarlo o simplemente ignorarlo, ¿por qué no evaluar con especialistas sus posibilidades hidráulicas, ambientales y paisajísticas?
Si técnicamente fuese viable y seguro, podríamos imaginar un espacio natural integrado al proyecto: áreas verdes, paseos peatonales y eventualmente un espacio acuático recreativo. Incluso, considerando las particulares condiciones invernales de Coyhaique, podría estudiarse si determinadas soluciones permitiesen actividades asociadas al hielo. No afirmo que sea factible; planteo que vale la pena estudiar las posibilidades del territorio antes de modificarlo.
Tenemos también antecedentes regionales. En Concepción, el Mall Mirador incorporó una pista de patinaje sobre hielo. ¿Por qué Coyhaique debería limitarse a reproducir el mismo modelo comercial que existe en otras ciudades?
Un eventual Mall podría incorporar biblioteca, cultura, artesanía local, espacios para artistas y emprendedores, áreas verdes, recreación y arquitectura vinculada al territorio. Un lugar donde las personas no solamente vayan a comprar, sino también a leer, aprender, encontrarse, pasear y participar.
Por eso, creo que la comunidad debería participar desde ahora en esta conversación: autoridades, vecinos, comerciantes, arquitectos, urbanistas, ambientalistas, artistas, escritores, cultores y emprendedores.
Quizás la pregunta no sea solamente:"¿Queremos un Mall en Coyhaique?"
Sino una mucho más importante: "Si vamos a tener un Mall, ¿qué Mall queremos para Coyhaique?"
Creo que esa conversación todavía estamos a tiempo de tenerla. Y sería bueno comenzar a construirla entre todos.






















