Rosa Pesutic Vukasovic, Secretaria de Finanzas Regional Aysén del Partido Comunista de Chile
Ver caer las fichas de dominó una tras otra en un efecto en cadena es algo que todos alguna vez hemos disfrutado, basta ponerlas ordenadas una al lado de la otra a cierta distancia. Es un juego simple, se puede complejizar aumentando el número de fichas, haciendo giros, alternando con otros elementos, pero el resultado es el mismo, todas van cayendo de manera inexorable.
Si en lugar de fichas ponemos gobiernos de ultraderecha y observamos cómo van cayendo uno tras otro, eso se convierte en un disfrute mayor, ya no es un simple juego, se transforma en esperanza. Esperanza que esos pueblos se liberen de la ideología opresora que sólo favorece a los más ricos y se recupere la cordura, la dignidad y la justicia social.
Con espacios ganados a través de elecciones populares Sudamérica se ha ido tiñendo de gobiernos ultraconservadores. Lo que no quiere decir que hayan sido elecciones "democráticas", porque ya sabemos la influencia que ha tenido Estados Unidos en los resultados, con la mano ejecutora de Cerimedo. El "efecto Cerimedo" y su granja de bots de desinformación política a nivel transnacional permitió la llegada del gobierno ultraderechista de Javier Milei en Argentina. En Perú, asesorando al equipo de Keiko Fujimori, logró que ésta ganara la presidencia, por un estrechísimo margen. En Colombia, trabajando para el candidato Trumpista Abelardo de la Espriella, también logró la presidencia por un estrechísimo margen. En Bolivia Cerimedo actuó en los hechos como un súper ministro sin cartera, cogobernando con el derechista Rodrigo Paz. En Paraguay Cerimedo ha tenido conexiones indirectas con el ahora ex presidente Santiago Peña, incluso fue premiado en enero de este año como "Consultor Político Hispano del Año", evento que contó con el patrocinio de Ueno Bank, realizado en la Hispanic Prosperity Gala en Mar-a-Lago (de Trump).
La caída de Cerimedo ha provocado el destape del manejo político en América y, si se le agrega la estrepitosa derrota de Trump en las elecciones intermedias en EEUU, se configura el cuadro que desvela la turbiedad de los gobiernos ultraderechistas. Incluso Kast hace pocos meses elogiaba al presidente de Paraguay y al modelo económico impulsado por éste. Ahora el elogiado de Peña está bajo arresto e imputado por delitos relacionados con la crisis bancaria y la mitad de los habitantes de Paraguay ha perdido su dinero, incluyendo a los pensionados que recibían sus fondos a través de esta entidad, el Ueno Bank. Un desastre mayor.
La derrota de Bolsonaro y el triunfo aplastante de Lula da Silva en Brasil, el país gigante de Sudamérica, pone orden en el escenario político. La ultraderecha nada tiene que ofrecer y Kast tiene récor histórico de desaprobación a 8 meses de su mandato.
Si los mentores Trump y Peña se han caído, las fichas de la ultraderecha seguirán el efecto dominó.



























