Editorial, Redacción El lanzamiento de la Tarjeta Vecino por parte del municipio de Coyhaique constituye una iniciativa que llega en un momento especialmente oportuno. Su objetivo es claro: dinamizar el comercio local y fortalecer el vínculo entre los habitantes de la capital regional y una actividad que resulta fundamental para la economía de la ciudad.
La propuesta busca generar alianzas con restaurantes, almacenes y distintos establecimientos comerciales, permitiendo que los vecinos accedan a descuentos, promociones y beneficios durante los próximos meses. Más allá del incentivo económico, la iniciativa también puede contribuir a fortalecer el sentido de pertenencia y la valoración del comercio local.
No se trata de una idea nueva y existen experiencias similares en otras comunas del país. Sin embargo, su pertinencia dependerá de la capacidad que tenga para generar una relación efectiva y permanente entre comerciantes y consumidores. En momentos en que la actividad económica atraviesa dificultades y muchas familias deben administrar cuidadosamente sus ingresos, cualquier mecanismo que permita acceder a mejores precios y, al mismo tiempo, favorecer al comercio local, merece ser valorado.
La reciente cifra positiva del Imacec también entrega un contexto favorable para este tipo de iniciativas. Si bien un buen indicador nacional no significa necesariamente que la recuperación ya se sienta con la misma fuerza en cada territorio, sí representa una señal que permite mirar con algo más de optimismo el comportamiento de la economía.
En Coyhaique, ese optimismo debe traducirse en acciones concretas. El comercio necesita recuperar dinamismo, pero también requiere consumidores que vuelvan a confiar y a valorar la oferta existente en la propia ciudad. La Tarjeta Vecino puede contribuir precisamente a ese objetivo, generando incentivos para que las personas prefieran comprar, consumir y utilizar servicios dentro de su propia comuna.
Hay además una dimensión que va más allá de los descuentos. Fortalecer el comercio local significa también contribuir a mantener empleos, apoyar a pequeños y medianos empresarios y preservar una parte importante de la identidad económica de Coyhaique.
Por eso, será importante que esta iniciativa tenga continuidad, que incorpore progresivamente a nuevos establecimientos y que sus beneficios sean conocidos por la mayor cantidad posible de vecinos y vecinas. Mientras mayor sea la participación, mayor será también su impacto.
La reactivación económica no depende de una sola medida, pero sí requiere sumar esfuerzos. En ese sentido, la Tarjeta Vecino constituye una herramienta sencilla, pero con potencial para generar una relación más estrecha entre quienes compran y quienes producen, venden y prestan servicios en la ciudad.
Coyhaique necesita recuperar dinamismo y confianza. Fomentar el consumo local, fortalecer al comercio y generar sentido de pertenencia pueden ser pequeños pasos que, sumados, contribuyan a construir una economía más activa y una ciudad donde sus propios habitantes reconozcan y valoren lo que se está haciendo en ella.




















