Hernán Libedinsky Moscovich, Fiscal Regional de Aysén
Desde hace más de 25 años, en mi trabajo como funcionario público en la Fiscalía de Chile, he tenido la oportunidad de conocer distintas realidades, tanto geográficas como delictuales, en las diferentes regiones en las que he desarrollado funciones.
En estas instancias laborales he percibido, de primera fuente, que, independientemente de los lugares donde vivamos, el trabajo honesto y coordinado con Carabineros de Chile, Policía de Investigaciones, Armada, Gendarmería, Servicio Médico Legal y Servicios de Salud resulta fundamental para desplegar el trabajo de investigación y persecución penal de los delitos que constitucionalmente se nos manda indagar.
En cada una de las instituciones mencionadas existen jefaturas con quienes habitualmente tenemos instancias de coordinación, donde la actitud de colaboración, empatía y la búsqueda de un bien superior resultan fundamentales. A esto se suma al trabajo cotidiano y diario que realizan las y los Fiscales Adjuntos con funcionarios operativos en las distintas localidades, no tan solo de nuestra jurisdicción sino también de otras zonas del país.
Son esas personas quienes, al cumplir una función específica dentro del sistema de investigación y persecución penal, permiten que las cosas ocurran en tiempo y forma para poder dar una respuesta a una víctima de un delito, una orientación del estado de cada causa a los intervinientes o la propia sociedad para la cual trabajamos diariamente en las distintas Fiscalías de Chile.
En ese sentido, durante varios meses hemos estado investigando junto a Carabineros de Chile, diversos hechos que nos han permitido desarticular una organización dedicada al tráfico de cannabis y sus derivados en diversas regiones. Se trata de una investigación de amplio alcance y que involucra una serie de coordinaciones para presentar las pruebas obtenidas ante los Tribunales de Justicia, quienes finalmente se pronunciarán sobre la culpabilidad o no de cada uno de los imputados.
Esta investigación, a cargo de la Fiscalía Regional de Aysén en conjunto con el personal de OS-7 de Carabineros, incluyó diversas diligencias investigativas, desde Antofagasta hasta Aysén, así como órdenes de detención contra varias personas. En el despliegue se contó con el trabajo de más de 500 funcionarios de Carabineros de Chile y cerca de 20 Fiscales Adjuntos, todos trabajando en terreno de forma conjunta.
En este caso, investigamos los delitos de tráfico ilícito de drogas, cultivo de plantas del género cannabis, desvío de cultivo autorizado, asociación ilícita para cometer delitos de tráfico de drogas y lavado de activos, cuyos hechos fueron formalizados ante el 4° Juzgado de Garantía de Santiago.
Más antecedentes de este caso se irán conociendo públicamente con el transcurso de los días, sin embargo, a través de esta columna quiero valorar y agradecer el trabajo de coordinación con Carabineros, lo cual nos permite liderar esta investigación.
A fin de indagar los hechos constitutivos de delito se requiere de la colaboración y actitud del equipo de cientos de personas a lo largo del país, en un compromiso final con lo colectivo. Y eso es lo que estamos viendo en este proceso investigativo y que, por cierto, vemos a diario también en otros procedimientos con la Policía de Investigaciones de Chile y otras instituciones.
Por lo mismo, creo importante destacar el trabajo de muchas personas que anónimamente cumplen con su labor en el ámbito de la investigación y persecución penal. Pero no solo eso, sino que facilitan que la justicia sea un elemento real y efectivo para la sociedad.




















