Redacción, Diario El Divisadero
En el marco del Día del Patrimonio Nacional y bajo el lema "La historia que compartimos", la Universidad de Aysén, el Museo Regional de Aysén y el Servicio Nacional del Patrimonio Cultural (SERPAT), realizaron la puesta en valor del Monumento Histórico Baño de Ovejas. Una infraestructura centenaria que fue pieza clave en el auge ganadero ovino que impulsó el poblamiento de la Región y que se encuentra emplazada en el Campus Río Coyhaique de la UAysén. El acto se realizó en el Auditorio del Museo Regional de Aysén y reunió a autoridades regionales, académicos e historiadores, en una ceremonia realizada el sábado 30 de mayo por la tarde.
Construido hacia 1907 bajo el modelo de estancias ganaderas de origen anglosajón, el Baño de Ovejas cumplía una función sanitaria central dentro del ciclo productivo anual. Tras la esquila, ovejas y corderos eran sometidos a baños de inmersión en soluciones antiparasitarias a través de un sistema articulado de corrales, manga, pozos y áreas de escurrimiento. El historiador José Pomar lo describió en 1923 consignando una capacidad de 45,4 metros cúbicos, junto a galpones de esquila, depósito de lana y secadero, dando cuenta de la envergadura de una operación que marcó el desarrollo productivo de la Patagonia.
El conjunto patrimonial al que pertenece esta estructura fue declarado Monumento Histórico en 2009, y su puesta en valor fue encabezada por el Rector Víctor Cubillos Godoy, la Directora Regional de SERPAT Claudia Cantero Delgado y el Director del Museo Regional de Aysén, Gustavo Saldivia Pérez. La actividad incluyó un recorrido a pie hasta el sitio (a unos 15 minutos del auditorio) guiado por el arquitecto Roberto Doering, la académica Patricia Carrasco y el encargado de extensión Joaquín Velásquez.
La Prorrectora de la Universidad de Aysén, Paulina Flores, valoró el significado institucional de este hito señalando que "es un orgullo hoy día ser parte fundamental del Día de los Patrimonios con la inauguración del Baño de Ovejas. Como institución, creemos importante ser parte de la cultura de nuestra región, involucrarnos, ser parte activa de eso y, por supuesto, ser los cuidadores de un monumento regional que enaltece la ganadería, el lugar donde fue su origen, un lugar muy importante donde muchas familias se vieron involucradas y fueron parte del inicio de nuestra región", comentó.
La actividad también convocó a representantes de la comunidad, entre ellas, Marcela Ríos de la Asociación de Guías de la Patagonia Aysén, agradeció el trabajo de la institución organizadora señalando que "quiero agradecer a la UAysén, ya que están haciendo un trabajo muy importante para toda la región, para todos los habitantes, en poner en valor estos lugares de importancia histórica que un poco estaban perdidos entre medio del pasto de lo que antiguamente fue la Compañía. Hoy en día podemos visitarlos, podemos conocer un poquito más de esta historia".
Una experiencia abierta en el paisaje patrimonial
La intervención consiste en 191 bolos de pasto envueltos dispuestos en una trama regular que remite al paisaje agrícola contemporáneo de Aysén, una pasarela de madera que atraviesa el conjunto en diagonal conduciendo al visitante hasta una plataforma de observación, y un anillo metálico perimetral que permite rodear y reconocer el sitio desde distintas perspectivas.
La propuesta toma como referencia el concepto de la "floración de la imagen" del filósofo Henry Corbin, apostando por una experiencia abierta por sobre la representación literal de la actividad ganadera histórica, de modo que cada visitante pueda construir su propia relación con el lugar. Además, todos los elementos emplazados en el Polígono 3 del conjunto patrimonial con una superficie de 3.849,11 m², fueron diseñados como estructuras reversibles y de bajo impacto, en resguardo de la condición patrimonial del sitio.
















