Rosa Pesutic Vukasovic, Secretaria de Finanzas Regional Aysén del Partido Comunista de Chile El hambre de poder total es lo propio de cualquier dictador, sin importar la época ni el lugar. Entre los más recientes están Hitler en Alemania, Francisco Franco en España, Anastasio Somoza en Nicaragua, Augusto Pinochet en Chile. Todos tuvieron en común el ejercicio del poder en forma absoluta y sin control democrático, siendo comunes las violaciones a los derechos humanos, la persecución política, las restricciones a la libertad, la represión sistemática y el sometimiento de la población.
Lo vivimos en Chile, lo recordamos, lo sufrimos. Los más jóvenes, aun sin haberlo vivido, saben que fue una época muy oscura esos 17 años de dictadura pinochetista, que comenzaron con el Golpe civil y militar del `73.
Pero ahora la dictadura no necesitó de aviones bombardeando La Moneda ni movilización de tropas. Ha llegado "democráticamente" a través del voto en las urnas. Se eligió a un gobernante que de manera "legal" quiere transformarse en un dictador con poder total.
Kast ha presentado al Senado un proyecto de Reforma Constitucional de Seguridad que es abiertamente una ley que le da poder total sobre la ciudadanía. Sin pasar por el Congreso, sin consultar ni rendirle cuentas a nadie, podría controlar todo y a todos por 4 meses prorrogables 4 meses más. Podría decretar un estado de excepción ante amenazas graves a la seguridad pública. ¡Pero ya existe en Chile! Podría suspender o limitar la libertad personal, el derecho de locomoción, de reunión, de asociación, registrar documentos de comunicaciones, disponer la requisición de bienes, limitar el derecho de propiedad, detener, relegar, en el fondo impedir el ejercicio de la libertad, todo esto con solo levantar el pulgar cual emperador romano.
Este poder total lo aplicó Pinochet anunciándolo como medidas de seguridad para la población… menos para los miles y miles de torturados, desaparecidos, asesinados, exiliados. La CNI se encargó de llevar a cabo esta labor en horario de oficina, con cobro de horas extras, todo con recursos del Estado. Aún hoy, los culpables de crímenes de lesa humanidad siguen disfrutando de sueldo y garantías.
El presidente quedaría habilitado para conducirse como un dictador constitucional por más de medio año. Kast le tiene fobia al que disiente, al que lo expresa y su forma de frenar esto es criminalizando la protesta pacífica, con penas de cárcel para los que interrumpen el tránsito en una esquina, cualquier corte de calle será catalogado como crimen.
En aras de la "seguridad" estamos expuestos a perder la libertad. El gobierno que llegó al poder asegurando que nos haría libres, no aclaró que era a través del silencio obligatorio.
El fraude es total: sólo leyes que favorecen a los más ricos, restricciones a la clase trabajadora, que es la amplia mayoría de la población y ahora la pérdida de una tradición constitucional, que aunque imperfecta, ha costado construir y siempre es posible mejorar.





















