Rosa Pesutic Vukasovic, Secretaria de Finanzas Regional Aysén del Partido Comunista de Chile
Los mensajes que vienen desde el gobierno nos indican que la nave educativa, cuyo viaje se inicia cada año en el mes de marzo, vendrá mal apertrechada, con escasez de insumos para un viaje de meses, con una tripulación disminuida, con pasajeros "apretados" y con un puerto de atraque que nadie sabe donde se ubicará.
El candidato Kast no presentó un programa educativo; pero no era necesario, porque seguramente iba a convertirse en una "metáfora". Con los anuncios de Quiroz queda claro que la Educación nunca fue prioridad, como tampoco lo es la cultura o las ciencias.
Si en el presupuesto 2027 se hacen recortes sustantivos a educación y quedan fuera programas como Yo elijo mi PC, planes de lectura y escritura, fondos para la reactivación educativa, recorte de más de 1000 cupos en Jardines Infantiles JUNJI, pérdida de horas docente en los Servicios de Educación Pública, lo que se logra es desposeer de herramientas de desarrollo a quienes más lo necesitan, a la población más carente del país, que es la gran mayoría.
Sin lugar a dudas esto es muy lejano a un gobierno docente, la agenda impulsada retrata a un gobierno neoliberal que reduce al máximo el tamaño del Estado y que deja a la ciudadanía desamparada en sus necesidades culturales, educativas, sociales, económicas, políticas.
Un gobierno que privilegia favorecer a los más ricos reduciéndole impuestos y carga todo el peso de esa medida en la clase trabajadora, es un gobierno opresor, aunque lo disfrace de "eficiente" y de hacer "ajustes" en beneficio de todos. ¡Patrañas!
Los condicionantes que atraviesan a la educación favorecen o perjudican a una determinada clase social y, en este caso, perjudican notoriamente a la clase trabajadora, que es vista como aquella que debe producir riqueza pero no disfrutar de ella.
Paulo Freire, profesor, escritor, abogado, filósofo brasileño, lo desarrolló brillantemente en su obra "Pedagogía del oprimido" y no es necesario ser un seguidor de Freire para entender la lucidez de su teoría, que no es sólo pedagógica, sino también filosófica y política.
Parafraseando a Freire, éste señala "la enseñanza es un acto eminentemente político y sostiene que conceptos como justicia social y democracia deben estar presentes en los actos de enseñanza y aprendizaje. Partiendo del concepto marxista de la lucha de clases, la pedagogía plantea el objetivo de la emancipación de las clases que considera oprimidas".
El concepto Freiriano va más allá de las aulas, es una referencia política a la relación entre el opresor y el oprimido, entre la clase dominante y el dominado y donde, a través de una educación crítica es posible dirigir el rumbo de la nave hacia puertos claros, seguros, libres.
Por ahora, la certeza de una conducción hacia el despeñadero es lo que nos ofrece un gobierno que considera que la educación de los oprimidos seguirá a la deriva.
























