Rosa Pesutic Vukasovic, Secretaria de Finanzas Regional Aysén del Partido Comunista de Chile
Que este gobierno sea rechazado por aquellos que no comparten su ideología no debe causar extrañeza, ello es consecuencia lógica de la discrepancia con su plan de gobierno. Hasta ahora ese "plan" ha favorecido al 1% más rico y hundido a la clase trabajadora, que debe pagar el costo del enriquecimiento de los que más tienen. Todas las medidas que ha impulsado (y que se han explicitado en columnas anteriores) responden a un modelo ultra conservador que es defensor de la propiedad privada, de la reducción del Estado y en contra de todos los proyectos sociales que vayan en la línea de la justicia social.
Por eso no es extraño que los que no votaron por él y que no le creyeron las mentiras de campaña, se opongan a las aberrantes leyes que impulsa, como la mega reforma tributaria o ley de los súper ricos.
Y, a cuatro meses de des-gobierno, ahora se suman en la oposición aquellos que votaron por él y se han dado cuenta que era el peor gobierno que pudieron imaginar. De allí que las estadísticas indican que la desaprobación a su gestión va en galopante aumento y es superior a la de gobiernos anteriores en igual período de mandato. Una luna de miel corta y tortuosa.
Agreguemos al plan el verdadero rostro del gobierno: machismo, revanchismo, hipocresía, antipatriotismo, envidia. Todo eso quedó patente cuando este gobierno, Kast a la cabeza, le quitó el apoyo institucional a la candidatura de Michelle Bachelet a la Secretaría General de la ONU. Una mujer que fue dos veces Presidente de Chile, que formó parte de ONU Mujeres, que más allá de aprobar o no su gestión en los cargos que ocupó, representa a Chile, a su gente. En ocho décadas de historia de la ONU nunca una mujer ha ocupado el cargo de Secretaria General y este era (o es aún) el momento de saldar una injusticia histórica y demostrar que una mujer es un símbolo de equidad. Más aún, en el caso de Bachelet ella encarna valores como capacidad de diálogo, empatía, experiencia, firmeza. Es apoyada por otros países que ven en ella esos valores.
Nada de eso consideró Kast, su mezquindad y envidia le impidieron ser lúcido en el momento preciso que debió serlo.
¡Qué diferente la postura de Costa Rica, donde el gobierno de Rodrigo Cháves respaldó la candidatura de Rebeca Grynspan! Porque a pesar de las distintas trayectorias partidarias el mandatario Cháves destacó la carrera internacional y las capacidades técnicas de Grynspan por sobre las diferencias políticas. ¡Eso es pensar en el país!
Pero el actual gobierno de Chile no ve más allá de su natural ceguera política y estrechez mental. Si hubiera apoyado a Bachelet quizás algo de aprecio podría haber ganado en la ciudadanía.
Despreció una oportunidad y la historia será implacable.




















