Editorial, Redacción Después de varios meses marcados por un escaso dinamismo económico, el resultado del IMACEC de junio abre una ventana de optimismo para el país. El crecimiento de 2,4% registrado durante ese mes constituye la primera señal concreta de recuperación tras un período en que la actividad económica estuvo marcada por cifras poco alentadoras y por una creciente preocupación entre las familias, los trabajadores y el sector productivo.
Es cierto que un solo indicador no basta para afirmar que la economía ha iniciado un proceso de recuperación sostenido. Sin embargo, tampoco corresponde minimizar una cifra que rompe una tendencia de varios meses y que comienza a instalar la posibilidad de que el escenario económico pueda mejorar durante el segundo semestre.
La importancia de este resultado trasciende el ámbito técnico. La economía también se mueve por expectativas y confianza. Cuando empresarios, emprendedores y consumidores perciben señales positivas, aumenta la disposición a invertir, contratar trabajadores y desarrollar nuevos proyectos. Ese círculo virtuoso es precisamente el que hoy necesita el país.
En la Región de Aysén, donde la economía mantiene características distintas al promedio nacional, este tipo de indicadores también se observa con atención. Si bien la inversión pública continúa siendo uno de los principales motores de la actividad regional, una recuperación de la economía nacional siempre representa mejores perspectivas para sectores como el comercio, el turismo, la acuicultura, los servicios y el emprendimiento.
El gran desafío será transformar este buen resultado en una tendencia permanente. Para ello será indispensable que las políticas orientadas a fortalecer la inversión, incentivar la actividad productiva y generar nuevos empleos comiencen a mostrar resultados visibles. La ciudadanía no solo espera mejores cifras; espera que esas cifras se traduzcan en mayores oportunidades y en una mejor calidad de vida.
El empleo sigue siendo el principal termómetro para medir la recuperación económica. Si el crecimiento del IMACEC logra reflejarse en una mayor contratación, en mejores expectativas para las empresas y en un aumento de la actividad productiva, entonces será posible hablar de una reactivación que comienza a sentirse en la vida cotidiana de las personas.
Naturalmente, el contexto internacional continuará influyendo sobre el desempeño económico del país. Sin embargo, fortalecer el mercado interno y generar confianza seguirá siendo una tarea prioritaria para consolidar cualquier proceso de recuperación.
El buen resultado de junio constituye una noticia alentadora. Ahora corresponde que esa señal se consolide durante los próximos meses y permita dejar atrás el pesimismo que se instaló tras un prolongado período de bajo crecimiento. Chile necesita recuperar el dinamismo y Aysén también espera que ese nuevo impulso se traduzca en más inversión, más empleo y mejores oportunidades para quienes viven y trabajan en la región.




















