Columnista, Colaborador
El aumento de un 400% en las consultas por exposición a vapeadores durante los últimos cinco meses debería obligarnos a mirar estos dispositivos desde una perspectiva que muchas veces queda relegada: el riesgo de intoxicación en niños pequeños.
Que el 84% de las consultas corresponda a menores de cinco años no es un dato menor. La mayoría de estos episodios ocurre en el hogar, donde los vapeadores, cartuchos y líquidos pueden quedar en bolsos, veladores, cajones o cualquier superficie al alcance de un niño.
La apariencia pequeña y colorida de algunos dispositivos, sus aromas dulces y frutales y la falsa percepción de que son productos inocuos contribuyen a este problema. Sin embargo, los líquidos pueden contener nicotina en concentraciones capaces de provocar intoxicaciones agudas, especialmente en menores cuyo bajo peso corporal aumenta el riesgo.
Una exposición puede generar vómitos, mareos, palidez, sudoración y alteraciones de la frecuencia cardíaca. En casos más graves pueden aparecer convulsiones, alteraciones de conciencia, dificultad respiratoria y coma.
Chile ha avanzado en regulación. La Ley N.º 21.642 estableció restricciones para estos productos, incluyendo prohibiciones de venta a menores, advertencias sanitarias y exigencias de seguridad. Pero una norma, por sí sola, no elimina el peligro.
La prevención comienza en el hogar. Vapeadores y líquidos deben tratarse como productos potencialmente tóxicos: conservarse cerrados, en sus envases originales y fuera del alcance de niños y mascotas. También es necesario reforzar la fiscalización del comercio informal y de las ventas por internet.
Los vapeadores no son juguetes ni productos inocuos. Frente a un aumento tan significativo de las exposiciones, reducir el riesgo exige que familias, comerciantes y autoridades asuman que la prevención de estas intoxicaciones no puede esperar.




















