Redacción, Diario El Divisadero
El Ministerio de Salud de Chile ha declarado una Alerta Sanitaria por hantavirus que se extiende desde Atacama hasta Magallanes, incluyendo a la Región de Aysén, y que permanecerá vigente hasta el 31 de julio de 2027. Esta medida, inédita para este virus en particular, responde a una situación de "multiamenaza sanitaria", ya que coincide con alertas por influenza aviar y enfermedades transmitidas por mosquitos.
La Región de Aysén es una de las zonas donde se han confirmado casos durante el año 2026. La preocupación de las autoridades radica en el aumento de la letalidad a nivel nacional, que alcanzó un 39% este año, frente al 18% registrado en 2025.
En la región, el Departamento de Áreas Silvestres Protegidas de CONAF ha intensificado las jornadas informativas y recomendaciones para trabajadores y turistas que visitan parques y reservas nacionales. Se ha puesto especial énfasis en el autocuidado en entornos rurales y silvestres, donde habita el ratón de cola larga (Oligoryzomys longicaudatus), principal reservorio del virus.
El hantavirus en Chile, específicamente la cepa Andes, tiene una característica única y peligrosa: es la única variante en el mundo con transmisión comprobada de persona a persona. Esto implica que un diagnóstico tardío no solo pone en riesgo la vida del paciente debido a la rápida progresión hacia una falla pulmonar grave, sino que también puede convertirlo en un foco de contagio para su entorno cercano.
Especialistas advierten que el cambio climático ha modificado los ecosistemas, favoreciendo la presencia del roedor y aumentando la exposición humana a sus secreciones. Ante esto, las autoridades insisten en que la detección temprana es crítica, especialmente porque los síntomas iniciales (fiebre, dolor muscular y cefalea) suelen confundirse con una gripe común o COVID-19.
Recomendaciones fundamentales
Para prevenir el contagio, se recomienda a los habitantes y visitantes de la región:
- Ventilar por 30 minutos cualquier lugar cerrado (bodegas, refugios) antes de ingresar.
- Humedecer el suelo con agua y cloro antes de barrer para evitar levantar polvo contaminado.
- Mantener alimentos y basura en recipientes sellados y resistentes a roedores.
- Acampar solo en sectores habilitados y mantener el pasto corto alrededor de las viviendas.
Asimismo, se destaca el rol de la fauna nativa como águilas y lechuzas, que actúan como controladores naturales de la población de roedores; una sola lechuza puede consumir más de 1.000 ratones al año.





















