Columnista, Colaborador
El término de un año siempre invita a mirar con perspectiva el trabajo realizado, especialmente cuando se trata de una labor tan sensible y esencial para la ciudadanía como es la seguridad pública. El año 2025 fue exigente para nosotros como institución; las particularidades geográficas y las inclemencias del tiempo fueron sólo una parte de las dificultades que tuvimos para desarrollar nuestro trabajo, puesto que, si bien como detectives somos capaces de adaptarnos a los distintos escenarios, también tenemos que ser capaces de prospectar escenarios. Y es así que gracias a al equipo humano, al análisis criminal y a nuestra experiencia investigativa, pudimos sortear los desafíos presentados en materia de nuevas metodologías delictuales, muchas veces traídas del norte del país, y al creciente fenómeno migratorio que afecta a todo Chile. Frente a ese escenario, la Policía de Investigaciones de Chile reafirmó su compromiso con una gestión profesional, rigurosa y cercana a la ciudadanía.
Durante este período recibimos 892 denuncias, cifra que refleja tanto la ocurrencia de hechos delictuales como la confianza de la comunidad en acudir a la PDI para iniciar procesos investigativos. Cada denuncia representa una historia, una preocupación concreta y una expectativa legítima de respuesta por parte del Estado. En ese contexto, la labor investigativa permitió concretar la detención de 316 personas, lo que da cuenta de un trabajo persistente orientado a identificar responsabilidades penales y poner a los imputados a disposición de los tribunales de justicia.
En materia de armas, la incautación de siete armas de fuego durante el año es un antecedente relevante, considerando el impacto que este tipo de elementos tiene en la comisión de delitos violentos. Retirar armas de circulación no solo previene hechos graves, sino que contribuye directamente a resguardar la seguridad de las personas y a fortalecer la sensación de tranquilidad en los distintos territorios de la región.
Uno de los ámbitos más sensibles del trabajo policial sigue siendo el combate al tráfico y microtráfico de drogas. Durante 2025 se incautaron más de 45 kilos de droga en total, correspondientes a diversas sustancias ilícitas, entre ellas cannabis, clorhidrato de cocaína, ketamina y drogas sintéticas. Esta cifra refleja un incremento significativo en la capacidad investigativa y operativa, y confirma que la región no está ajena a este fenómeno criminal. Cada procedimiento exitoso evitó que estas sustancias llegaran a barrios, jóvenes y familias, afectando gravemente el tejido social.
El control migratorio fue otro eje relevante del año. Las avanzadas fronterizas de la región registraron un movimiento migratorio de más de 353 mil personas. Este flujo exige un trabajo coordinado, profesional y permanente, que permita compatibilizar el legítimo tránsito de personas con el cumplimiento de la normativa vigente.
En esa misma línea, se realizaron fiscalizaciones a personas extranjeras en distintos puntos de la región, alcanzando a más de 300 personas controladas, junto con 169 denuncias por infracciones a la normativa migratoria. Estos procedimientos se desarrollaron con estricto apego a la ley, respeto por los derechos humanos y una mirada integral que entiende la migración como un fenómeno complejo, que requiere control, pero también responsabilidad institucional.
El balance del año 2025 nos muestra cifras, pero por sobre todo nos recuerda que detrás de cada número hay trabajo profesional, vocación de servicio y un compromiso profundo con Aysén y su gente.




















