Rosa Pesutic Vukasovic, Secretaria de Finanzas Regional Aysén del Partido Comunista de Chile
En una acción engañosa, el ministro Quiroz comentó que "la mejor política social, y ojalá sea la única, es el pleno empleo".
Para establecer si Quiroz está en lo cierto o es simplemente una "metáfora", es necesario definir el concepto. "Pleno empleo" es una medida económica que considera un equilibrio entre la oferta y la demanda de trabajo y donde la población activa encuentra un puesto laboral. No significa que no haya desempleados, pero su porcentaje es bajo, entre un 3% y un 5%. Entonces, estadísticamente se vería bien, Chile sería un país en que casi todos tienen trabajo. Pero, solo empleo sin garantizar condiciones de trabajo, calidad del mismo, salarios, negociación colectiva, fortalecimiento sindical, vale decir, sin derechos ni protección de los trabajadores, lo que habría sería personas ocupadas pero en trabajos precarios que no alcanzarían más que para sobrevivir.
Este gobierno no respeta a los trabajadores, que son la real fuente de riqueza del país, y un botón de muestra es que el mismo ministro del comentario en cuestión, es el que ha impulsado la eliminación de la franquicia tributaria del SENCE, instrumento que ha financiado durante años la capacitación laboral y que ha facilitado el acceso al empleo. Hay una incongruencia entre lo que el ministro dice y lo que hace. Está claro que no se gobierna pensando en los trabajadores, que es la mayoría del país, sino en la elite que es dueña del capital. Con la Reforma para los Súper Ricos se les ha rebajado los impuestos a los empresarios y se han promovido desregulaciones en beneficio del gran capital con el discurso falaz que la riqueza acumulada allí se "chorreará" hacia los trabajadores mediante más empleos y mejores salarios. Este modelo del "chorreo" no ha funcionado en ninguna parte del mundo y lo indican los economistas y los críticos sociales. Muy por el contrario, este modelo aumenta la desigualdad y concentra el capital en el 1% más rico. La práctica ha demostrado que las ganancias quedan acumuladas en los altos patrimonios y se genera una brecha salarial persistente y no se disminuye la desigualdad económica.
De allí que los trabajadores y representantes sindicales exijan reformas laborales que garanticen una distribución más equitativa de las utilidades, sin depender del "chorreo" económico, que jamás ha chorreado ni un peso.
Y hay algo más en la frase de Quiroz, muy inquietante por cierto, y es que según él bastaría el pleno empleo para cubrir todas las políticas sociales. Eso es falso, porque está claro que no todos los empleos generan bienestar y cuando no hay condiciones mínimas en el trabajo se profundizan las desigualdades, no se superan las condiciones de precariedad y la ansiada estabilidad se convierte en un mito.
La verdad es que los más ricos ni a palos chorrean un peso y, al final, se cumple la frase popular que dice que el que menos tiene es el que más da. O sea, los pobres.






















