Redacción, Diario El Divisadero
El consejero regional Benjamín Infante abrió el debate sobre la llegada de grandes inversiones comerciales a Coyhaique, señalando que estos proyectos no deben ser considerados como una señal automática de desarrollo sin analizar sus posibles efectos en la economía local.
Infante sostuvo que la discusión debe ir más allá del monto de inversión anunciado o de los empleos comprometidos, incorporando una mirada sobre el impacto que podrían tener en pequeños comercios y emprendimientos de la comuna.
"Una inversión no puede evaluarse sólo por cuánto dinero anuncia o cuántos empleos dice crear. También tenemos que preguntarnos cuánto empleo desplaza, qué ocurre con el comercio local, qué calidad tienen los nuevos puestos de trabajo y cuánto del valor generado permanece efectivamente en Coyhaique".
El consejero regional indicó que el desafío no es rechazar la inversión privada, sino generar una planificación que permita aprovechar sus beneficios y reducir posibles impactos negativos en empresas locales.
"Si sabemos que una gran superficie puede afectar almacenes, ferreterías, librerías, pequeños supermercados y otros negocios familiares, la autoridad no puede limitarse a otorgar permisos y cortar una cinta".
En esa línea, planteó que futuros proyectos deberían considerar análisis sobre generación de empleo, proveedores regionales, movilidad urbana y medidas de apoyo para pequeñas empresas que puedan verse afectadas.
Además, Infante llamó a discutir cuáles son las prioridades de desarrollo para la capital regional, considerando áreas como energía, salud, educación, innovación e infraestructura productiva.
"Tenemos enormes necesidades en energía, salud, educación, innovación e infraestructura productiva. La pregunta es si nuestra estrategia consiste principalmente en conseguir más lugares donde comprar o en construir capacidades que permitan a Aysén producir más y depender menos".
Finalmente, el consejero regional afirmó que Coyhaique necesita inversión, pero con una mirada estratégica que permita que los beneficios permanezcan en el territorio.
"Desarrollo no significa abrirle la puerta a cualquier proyecto y después preguntarnos por sus consecuencias. Significa planificar, anticipar los impactos y conseguir que el crecimiento económico fortalezca a quienes ya viven, trabajan y emprenden en la región".



















