Redacción, Diario El Divisadero
Una compleja situación enfrenta actualmente el rubro de la carne en Puerto Río Tranquilo, donde la única carnicería que abastece a la localidad se encuentra en una posición crítica debido a las dificultades logísticas y los altos costos asociados al proceso de faenamiento.
Hoy, para poder faenar animales vacunos, los propietarios deben trasladarse hasta la comuna de Chile Chico, específicamente a Puerto Guadal, ya que en Río Tranquilo no existe un centro de faenamiento de autoconsumo. Esta misma carencia se repite en Bahía Murta, lo que evidencia una problemática estructural que afecta a varias localidades del interior de la comuna de Ibáñez.
El proceso no solo implica un alto costo económico en transporte, sino también una importante inversión de tiempo. Los productores deben trasladar el animal en un día determinado, otro para faenar y luego regresar en otra jornada para retirarlo, lo que dificulta mantener un abastecimiento constante y oportuno. Esta situación ha impedido dar respuesta adecuada a la demanda local, especialmente en temporadas de mayor afluencia turística.
Luis Alejandro Fuentes Sandoval, único abastero carnicero de la localidad de Río Tranquilo, explica lo que está ocurriendo hoy en día para poder tener y vender carne en la localidad.
"En esta pasada temporada nos hemos encontrado con la gran problemática, el no tener un centro de faenamiento, de autoconsumo. Antes estábamos yendo a faenar a Bahía Murta y ahora por temas que se cerró ese centro de faenamiento, por mejoras, he tenido que toda la temporada trasladarme a la localidad de Puerto Guadal, a la comuna de Chile Chico en donde me implican tres viajes por faenamiento porque uno implica llevar el animal a dejarlo encerrado de estar que se llama, que es lo que se solicita, al otro día tengo que irlo a faenar y al otro día una vez que está certificada la carne irla a buscar".
Luis Fuentes, explica, además, cuáles son las consecuencias bajo el actual sistema y además responsabiliza de aquello a la autoridad sanitaria regional.
"Esto tiene un costo muy elevado, costo de tiempo, de trabajo, de vehículo, todo lo que conlleva eso. Entonces, bueno, aquí yo responsabilizo netamente la seremi de salud en la problemática que nosotros estamos viviendo como localidad. Porque también impide que otros colegas puedan participar de ser carnicero o abastero. Y la seremi de salud nos quiere como cortar las manos, como se dice. Porque primeramente nos quitó un timbraje a la semana en Bahía Murta y luego va y por observaciones mínimas nos cierra la cancha de Matanza. Y por eso mismo nosotros hemos tenido que trasladarlo a otra comuna faenar. Y ellos en vez de estar arreglando un tema sanitario lo están empeorando porque ha aumentado el clandestinaje considerablemente y ustedes saben que eso conlleva enfermedades zoonóticas y todo el tema".
También Karina Mardones, dueña del restaurant "la cabañita" de Puerto Rio Tranquilo, cree que es muy necesario un centro de faenamiento en el territorio.
"Para nosotros una gran preocupación porque eso genera muchos costos. Actualmente nosotros para poder atender estamos comprando carne en Coyhaique y en un caso de mucha urgencia el único lugar donde se puede recurrir es ir a Guadal y sería porque no hay más donde poder entregar ese consumo de carne".
Ahora, frente a la posibilidad de que la única carnicería de la localidad deje de funcionar, Karina Mardones, expresó. "Preocupados porque definitivamente si esa carnicería dejara de funcionar, no tendríamos dónde más abastecernos y ahí encarecería todo, habría que aumentar todo el tema de los almuerzos porque la carne es la única fuente que nosotros trabajamos aquí".
Ante este escenario, los dueños de la carnicería están evaluando seriamente la posibilidad de cerrar, lo que generaría un impacto directo en la comunidad. No solo afectaría a los vecinos, sino también a restaurantes y emprendimientos locales que dependen del suministro regular de carne para su funcionamiento.
La eventual desaparición de este servicio formal abre además una preocupación mayor, el riesgo de proliferación de faenamiento clandestino, con las consiguientes implicancias sanitarias y de seguridad alimentaria.
Desde la comunidad surge un llamado urgente a las autoridades para abordar esta problemática de manera integral. Se hace necesario impulsar un proyecto que permita la habilitación de un centro de faenamiento de autoconsumo en la zona, o bien soluciones logísticas que faciliten el proceso para los productores locales.
Esta situación no solo afecta a Puerto Río Tranquilo, sino también a otras localidades del interior de la comuna de Río Ibáñez, que enfrentan condiciones similares. Resolver este problema es clave para asegurar el abastecimiento, apoyar la economía local y prevenir posibles riesgos sanitarios.




















