Editorial, Redacción La preocupación que ha manifestado el gobernador regional Marcelo Santana por el recorte presupuestario al Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR) para 2027 es comprensible. Se trata de recursos que permiten impulsar proyectos, apoyar a las comunas y responder a necesidades que, muchas veces, llevan años esperando una solución. Por eso, cuando se anuncia una disminución del presupuesto, la inquietud no es solo de las autoridades, sino también de quienes esperan que esas iniciativas finalmente se concreten.
En Aysén sabemos lo que significa depender de la inversión pública. En una región extensa, con localidades apartadas y altos costos para ejecutar obras, cada peso tiene un impacto. Una reducción de recursos puede significar proyectos que se postergan, oportunidades que no llegan y empleos que dejan de generarse. No hablamos solamente de cifras, sino de necesidades concretas de las personas y sus comunidades.
Por eso, junto con las críticas que ha expresado el gobernador, cabe preguntarse qué gestiones realizará para intentar revertir esta decisión. Y es una pregunta válida, especialmente porque el recorte proviene del Gobierno nacional, donde su sector político tiene responsabilidades. Es precisamente en escenarios como este donde se espera que las diferencias se planteen con claridad y que la defensa de los intereses regionales esté por encima de cualquier consideración partidaria.
Sería importante que Marcelo Santana viajara a Santiago para reunirse con las autoridades correspondientes, ya sea el ministro de Hacienda, el ministro del Interior o, incluso, solicitara una audiencia con el Presidente de la República. Aysén tiene particularidades que deben ser consideradas al momento de distribuir los recursos públicos, y esa realidad merece ser expuesta directamente ante quienes toman las decisiones.
También hay un compromiso político que no puede quedar al margen. «Aysén vuelva a crecer» fue el eslogan de campaña del gobernador y hoy ese propósito enfrenta una dificultad concreta. Si los recursos disminuyen y las inversiones se frenan, avanzar en esa dirección será mucho más difícil. De ahí la importancia de buscar alternativas y defender el presupuesto que necesita la región.
La comunidad no espera solamente escuchar que las cosas están mal. Espera saber qué se hará para evitar que empeoren. Quiere conocer las gestiones, las conversaciones y los resultados de quienes tienen la responsabilidad de conducir el desarrollo regional.
Habrá que ver, entonces, cuáles serán los pasos que dará el gobernador Santana. Porque advertir sobre los efectos de un recorte es necesario, pero conseguir que las autoridades nacionales comprendan lo que está en juego para Aysén es todavía más importante. En definitiva, lo que la ciudadanía necesita es que esta preocupación se traduzca en acciones concretas y que la región no termine pagando las consecuencias de decisiones tomadas lejos de su realidad.






















