Donar sangre es simple y salva vidas: un llamado desde la urgencia


En las unidades de Emergencia, el tiempo se mide en latidos. La sangre es fundamental para el tratamiento de muchos pacientes, pero tiene una verdad altruista: solo puede ser donada, porque, hasta hoy, la ciencia ha fracasado en su fabricación. No hay sustitutos. Por eso, cada donante de sangre puede hacer la diferencia entre volver a casa o no.
En Chile se realizan más de 300.000 transfusiones sanguíneas cada año y en la región de Aysén pueden llegar a más de 300 al mes las unidades de sangre transfundidas, muchas en contextos críticos.
En los servicios de urgencia, las principales causas de transfusión son las hemorragias masivas por accidentes de tránsito, hemorragias digestivas, hemorragias obstétricas y las cirugías de urgencia, aumentado drásticamente en estaciones festivas. A modo de ejemplo, para este Año Nuevo a un paciente se le transfundieron 42 unidades de componentes sanguíneos. En regiones extensas y de baja densidad poblacional, como Aysén, la logística agrega un desafío adicional: el Hospital Regional Coyhaique es el único centro que abastece de sangre a toda la región, por lo que cada unidad disponible tiene un valor incalculable cuando la vida de un paciente depende de ella.
Todos llevamos cinco litros de sangre circulando sin descanso. Cada segundo, nuestra médula ósea libera millones de glóbulos rojos para sostener la vida. Cuando una hemorragia irrumpe, ese equilibrio se rompe en minutos. Ahí es cuando cobra protagonismo el Banco de Sangre, el corazón del hospital, el encargado de bombear la sangre a todos los pacientes que la necesitan. Pero ese corazón solo late si lo sostiene una comunidad que dona de manera regular, y lamentablemente la experiencia muestra que nos concentramos en la donación de sangre cuando un amigo o familiar la necesita.
Entender lo básico ayuda a dimensionar la urgencia. El sistema ABO clasifica la sangre en 4 grupos: A, B, AB y O según los antígenos que presenta en los glóbulos rojos; el factor Rh puede ser positivo o negativo. En el escenario ideal, siempre realizamos pruebas cruzadas para asegurar compatibilidad. Sin embargo, en un paciente inestable, no hay tiempo: debemos transfundir de inmediato y en esas primeras unidades, la sangre de tipo O es estratégica por su compatibilidad universal; sin embargo, su stock es limitado y se agota rápido si no hay donación constante.
Se acercan las Fiestas Patrias y con éstas aumentan los traslados por accidentes de tránsito y casos de shock hemorrágico. La prevención también salva vidas: celebremos con responsabilidad; si va a beber, entregue las llaves. Una decisión responsable evita tragedias y reduce la presión sobre los bancos de sangre.
Donar sangre no requiere heroísmo: es simple y salva vidas. El proceso es seguro, toma menos de una hora y una donación puede ayudar hasta a tres pacientes mediante sus componentes. Hágalo hoy, no mañana. Porque cuando la emergencia golpea, no hay margen para improvisar: la vida de alguien puede depender de que, en ese preciso segundo, haya una bolsa lista esperando.