Columnista, Colaborador
El lago está calmo y arriba hay un sol grueso. Viajamos en la "Chelenco" y entonces me animo a escribir a propósito de este nombre.
La Chelenco es una barcaza de carga principalmente, con muy pocas comodidades para pasajeros. Es pequeña y antigua, pero al igual que la Pilchero, resiste el embate del tiempo.
Su nombre se debe a un término usado en una carta geográfica española de fines del siglo XVIII, luego desapareció durante gran parte del siglo XIX, para reaparecer brevemente a fines de ese siglo en el contexto del diferendo limítrofe entre Chile y Argentina en la Patagonia Occidental.
Nuevamente sucumbe el término en el siglo XX, pero resurge con renovados bríos a fines de ese siglo, sobre los hombros del turismo de destino que se forjaba desde el mismo Aysén.
"Chelenco" es el nombre de esta barcaza, escrito del mismo modo en que apareció en esa carta fechada en 1775, elaborada por el cartógrafo Juan de la Cruz Cano y Olmedilla, quien demoró cerca de 8 años en terminarla completa, pasando innumerables vicisitudes, incluidas la estrechez económica y la censura imperial por ciertos "datos sensibles" que entregaba la carta.
Hoy, la palabra que ha hegemonizado el término que aquí presento es "Chelenko", así con "k", una modificación sencilla a simple vista, cuya intención ha sido ancestralizarla, en el supuesto que sea un vocablo de origen indígena, de un idioma hablado en estas tierras, antes de la llegada de europeos a sus márgenes costeros primero, a sus "tierra-adentro". La "k" entonces, otorga ese halo de "ancestría", de pueblo originario al nombre. Pero la operación es nuevamente foránea a los idiomas que busca representar: ¿será aonekko'a'ien (tehuelche)?, ¿será mapudungun, mapuzungun, tse süngun? En idioma tehuelche no existe tal palabra. Se han intentado traducciones que aplican la regla de la palabra compuesta para así lograr una traducibilidad significativa, tanto para idioma tehuelche, como para idioma mapuche.
Pero esta es una de las aristas que rodean a este vocablo.
La otra es su posición relativa y relacional con otro hito geográfico dibujado en la carta de Cano y Olmedilla. Resulta que "Chelenco" aparece en esa carta como un discreto lago que desagua hacia el océano Pacífico por un río llamado en ella "de los caucaos bravos", en torno al paralelo 47°30' LS aproximadamente. En la misma área del dibujo, algo más al noreste, por los 47° LS el cartógrafo español dibujó otro cuerpo de agua, de un tamaño mayor -casi el doble- al llamado Chelenco, y que lleva por nombre "Coluguape". Este cuerpo de agua, presentado con una isla en medio, aparece desaguando hacia el Atlántico por un "río Gallegos", según un escrito particular consultado por el cartógrafo.
La posición de ambos cuerpos de agua es la misma en la que actualmente se desarrolla el Lago, el gran lago General Carrera, pero además otro bello lago, el que llamamos Bertrand.
Luego de revisar no solo el mapa de Cano y Olmedilla, sino también croquis y cartas de Hans Steffen, Atlas del siglo XIX y otros documentos, interpreto que estos dos nombres corresponden a dos lagos: "Coluguape" sería el lago General Carrera y "Chelenco" sería el lago Bertrand.
La barcaza Chelenco prepara sus motores y emprende la navegación. Son las 12:04 del 16 de octubre de 2026, vamos surcando el Lago, el gran lago.
























