Redacción, Diario El Divisadero Ya ha transcurrido un mes desde las elecciones del 26 y 27 de octubre, y los días 6 de diciembre y 6 de enero, en los municipios y Gobierno Regional respectivamente, comienza una nueva etapa para el país, pensando por cierto en la nueva conducción que tendrán ambos espacios democráticos tan relevantes para la comunidad, y también con la mirada puesta en los desafíos electorales de 2025, que, por cierto, serán muy determinantes.
Porque los resultados de este proceso, sin duda que permitirán comenzar a definir mejor las estrategias y los énfasis que los distintos bloques políticos y el propio Gobierno deberán implementar para su última etapa de administración. Al Gobierno le quedan 16 meses de gestión, un periodo corto en el que difícilmente se logrará avanzar a otro ritmo, pero lo importante es que aún queda, y todos esperamos que así sea, la convicción desde el oficialismo, de querer avanzar un poco más y dejar al menos ese sello diferenciador del que tanto se habló al comienzo de este mandato.
Queda un tiempo sumamente acotado para poder corregir errores, pero quizás propicio para tratar de corregir el rumbo, de mejorare la gestión y dejar un legado más robusto. Pero es un desafío que hay que enfrentar con mucha convicción si el oficialismo quiere al menos proyectar un nuevo periodo. Objetivo en el que estos meses serán decisivos.
La comunidad está esperando reacciones, respuestas desde el Gobierno, para poder entender a qué se debe el complicado momento económico que enfrentamos como país y región. Y aun cuando las explicaciones no sirvan mucho para cambiar esta adversa realidad, al menos permiten a la comunidad entender mejor por qué estamos como estamos.
La inversión pública sigue floja, no se advierte ejecución de obras públicas, y la comunidad se pregunta, qué pasa que no se notan reacciones. Más en un territorio como Aysén, donde se depende fuertemente de la inversión estatal.
Una interrogante que abre espacios para el debate y para que se genere un urgente despliegue territorial de parte de las autoridades para explicar qué pasa, por qué se avanza tan lentamente. Porque la gente quiere ver acciones concretas y no escuchar justificaciones de las autoridades señalando que no se han podido destrabar muchos procesos licitatorios que caminan a un ritmo cansino, porque esas explicaciones solo dan cuenta de una institucionalidad sumamente burocrática y que al final del día, no se hace cargo de la urgencia y de la oportunidad que demandan la ciudadanía para poder desarrollar esta zona extrema del país.

















