Redacción, Diario El Divisadero
Las características geográficas y sociales de la Región de Aysén vuelven a poner sobre la mesa uno de sus principales desafíos: avanzar hacia mayores oportunidades de desarrollo para sus habitantes, especialmente en comunas donde la distancia, la ruralidad y las limitaciones de acceso a servicios continúan siendo factores relevantes.
Así lo plantea el nuevo informe elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), denominado "El Desarrollo Humano de las Comunas de Chile: Desigualdad Territorial y Brechas de Género", que analiza las condiciones de vida de las comunas del país a partir de indicadores de salud, educación e ingresos.
El estudio sostiene que el lugar donde viven las personas sigue siendo un factor determinante para sus oportunidades, debido a que los territorios presentan diferencias asociadas a su estructura económica, capacidad institucional, conectividad y condiciones sociales.
Una región marcada por la ruralidad y la dispersión territorial
En el caso de Aysén, la realidad territorial representa un desafío permanente para la generación de oportunidades. El informe identifica que las comunas con mayores niveles de ruralidad, aislamiento territorial y menor dinamismo económico enfrentan mayores dificultades para sostener condiciones favorables de desarrollo humano.
Según el PNUD, las diferencias entre comunas no solo se expresan en los resultados sociales, sino también en la capacidad de los territorios para generar bienestar mediante su estructura productiva, mercado laboral, recursos fiscales y ubicación geográfica.
La brecha de género tiene un componente económico
Uno de los principales resultados del informe es que las desigualdades entre hombres y mujeres persisten incluso en territorios con distintos niveles de desarrollo.
La medición incorporó por primera vez el cálculo del Índice de Desarrollo Humano diferenciado por sexo, permitiendo observar diferencias que permanecen ocultas al analizar únicamente los promedios generales.
A nivel nacional, en el 93% de las comunas analizadas el desarrollo humano de los hombres supera al de las mujeres. Sin embargo, el informe aclara que esta diferencia no se explica por menores capacidades en educación o salud, sino principalmente por desigualdades económicas.
De acuerdo con los resultados, las mujeres presentan mejores indicadores en salud y educación, pero sus ingresos promedio son entre un 26% y un 35% inferiores a los de los hombres en los distintos niveles de desarrollo comunal.
Más participación laboral y empleos formales: uno de los desafíos pendientes
El informe identifica que la brecha económica de género se construye a lo largo de distintas etapas del acceso al trabajo.
La diferencia se explica por tres factores principales: menor participación laboral femenina (36,9%), menor acceso a empleos formales (24,8%) y diferencias salariales dentro del empleo formal (38,3%).
Además, el estudio señala que la organización del cuidado tiene un impacto relevante, ya que en territorios donde las mujeres concentran mayoritariamente estas responsabilidades aumentan las dificultades para incorporarse al mercado laboral.
Un llamado a diseñar políticas con mirada territorial
Los resultados del PNUD plantean que no basta con mejorar los indicadores generales de desarrollo, sino que es necesario abordar las particularidades de cada territorio.
Para regiones como Aysén, esto implica considerar factores como conectividad, acceso a servicios, oportunidades laborales y apoyo a quienes desarrollan labores de cuidado.
El informe concluye que las desigualdades territoriales no corresponden a diferencias menores, sino a brechas estructurales que separan a comunas con mayores oportunidades de aquellas donde persisten mayores dificultades para acceder a bienestar y calidad de vida.






















