Columnista, Colaborador
Sandra Ampuero Gallardo
Matrona, Comité de Lactancia Hospital Regional Coyhaique
El contacto piel con piel (CPP) es el proceso de colocar al recién nacido desnudo sobre el abdomen o el pecho de la madre inmediatamente o menos de 10 minutos después del nacimiento, práctica que es altamente valorada, sugerida y recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
En la actualidad hay una serie de estudios y pruebas que respaldan el beneficio del Contacto Piel con Piel, e indican que las madres y establecimientos que ejecutan esta práctica no sólo favorecen las probabilidades de amamantamiento de uno a cuatro meses después del nacimiento, sino que además los recién nacidos lo hacen por más tiempo y de manera exclusiva desde el alta hospitalaria hasta los seis meses de vida. Además, los lactantes que la reciben desarrollan mayor estabilidad del sistema cardiorrespiratorio e inmune, y niveles más altos de glucosa en la sangre, disminuyéndoles el estrés, el llanto y mejorando el vínculo con su madre, sobre todo en las primeras horas de vida.
También tenemos claridad de lo importante que es evitar la separación de madres y recién nacidos, práctica que es común en muchos hospitales, incluyendo el nuestro, donde los bebés a menudo se colocan en cunas u otros dispositivos, cuando clínicamente, muchas veces no hay una razón fundada para que ello ocurra.
En el caso de la región de Aysén, más del 80% de los partos de toda nuestra Red Asistencial se resuelven en el Hospital Regional Coyhaique. Además, las cesáreas de nuestro establecimiento superan el 70% del total de partos, cifra que se debe observar y trabajar, pues es una de las más altas tasas presentes a nivel nacional y repercute directamente en el CPP y por ende en la lactancia materna.
Si bien en nuestro país todavía faltan estudios que informen y midan la implementación del CPP en nuestros establecimientos de salud, debemos ir avanzando en intencionar las directrices para que esta estrategia sea una política normada en la salud local, única en el país, que se protocolice, logrando que este proceso entre el binomio madre e hijo se convierta en una garantía para ambos y para nuestro equipo.
Hoy, la lucha de quienes somos parte del Comité de Lactancia Materna va en esa línea, en lograr implementar este protocolo y generar estándares mínimos de aplicabilidad de este proceso, entendiendo esta instancia como un derecho para todos los niños y niñas nacidas en el HRC y tal cual ocurre con otras profilaxis médicas que pueden esperar o retrasarse un par de minutos favoreciendo el CPP, priorizando y reafirmando de manera consciente la importancia que tiene la primera hora de vida del recién nacido junto a la piel de su mamá para favorecer la lactancia materna exclusiva y disminuir el uso de fórmulas en su alimentación.
Sabemos que debemos impulsar y hablar del rol de nuestro Comité de Lactancia Materna y de la importancia que tiene en los recién nacidos, el impacto que para toda su vida, su familia, la sociedad y de cómo interviene positivamente en el desarrollo integral inicial.
También tenemos claro que debemos innovar y generar espacios de colaboración y de trabajo en equipo, ya que avanzar en garantizar esta estrategia tiene un de bajo costo y es de fácil implementación para nuestros servicios donde la frase clave de esta iniciativa se simplifica en la voluntad del deber hacer, lo primordial que es con una serie de medidas que tienen que ver con clínicas de lactancia, su exclusividad y dejar las leches fórmula.
Queremos desde ya que se garantice ese primer vínculo que beneficia la lactancia materna exclusiva, aumenta la satisfacción de la madre y su sensación subjetiva de comunicación y vinculación con el recién nacido, el incremento de la calidad de la atención de los servicios de maternidad de nuestros establecimientos de salud y adecuarnos a las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud.
Es en esa línea en la que queremos y sentimos que debemos, como país, ir avanzando.




















