Redacción, Diario El Divisadero
Puerto Aysén.- La comunidad educativa de la Escuela Despertar de Puerto Aysén manifestó su preocupación luego de que se retrasara la entrega del edificio que forma parte del plan de contingencia comprometido por las autoridades, obligando a los estudiantes a retomar sus clases en el antiguo establecimiento, pese a las reiteradas solicitudes para contar con un recinto más seguro y adecuado.
Desde hace varios años, apoderados y familias han insistido en la necesidad de construir un nuevo establecimiento educacional, debido al avanzado deterioro del actual edificio, ubicado en calle Luis Alfredo Bustos, en el sector Ribera Sur de Puerto Aysén. Incluso, esta demanda ha motivado manifestaciones públicas exigiendo una solución definitiva.
Mientras se avanza en el proyecto de reposición de la escuela, las autoridades comprometieron un plan de contingencia consistente en la habilitación del antiguo edificio del ex Departamento de Educación Municipal, ubicado a pocos metros del establecimiento actual. El objetivo era que los alumnos iniciaran el segundo semestre en esas nuevas dependencias, ofreciendo mejores condiciones para el desarrollo de las clases y talleres que forman parte del proceso educativo.
Sin embargo, días antes del inicio del segundo semestre escolar, los apoderados fueron informados de que las obras no alcanzarían a finalizar en la fecha comprometida, por lo que los estudiantes debieron regresar al antiguo edificio el martes 28 de julio.
La situación generó molestia entre las familias, quienes esperaban que el compromiso asumido por las autoridades se cumpliera en los plazos anunciados, considerando que el proyecto se encuentra en su etapa final de ejecución. Tal como se desprende en las declaraciones de la dirigenta del centro de padres y apoderados, Andrea Paillacar.
"Como centro de padres y apoderados estamos un poco molestos, por decir lo menos, ya que, el día miércoles de la semana pasada nos avisan en un correo de la aplicación escolar, de que, los niños no entrarían a clases el día 27 de julio como todos los alumnos de la comuna, sino que, el 10 de agosto a la infraestructura nueva, porque la empresa se había demorado en la entrega oficial de las obras. Esto hace que como directiva nos movilicemos, para saber cuál era el motivo del retraso importante, porque la empresa ya tenía una fecha muy antigua de la entrega de obra que era marzo, abril. Lo otro que, nos complicaba como a muchos padres de la comuna no enviar a los hijos hasta el 10 de agosto".
A raíz de lo anterior, "nos contactamos con las autoridades comunales, regionales y la dirección del establecimiento, generándose así, un plan de contingencia. Donde ingresaban los chicos a clases si o si el martes 28 de julio. Por lo tanto, los chicos se encuentran pasando un invierno más en el establecimiento antiguo", agregó la dirigenta del centro de padres de la escuela Despertar.
A esta preocupación se sumó una emergencia registrada durante la jornada del lunes, cuando aún no habían retornado los estudiantes, pero sí el equipo docente y los asistentes de la educación. En esa oportunidad se produjo una fuga de gas de menor magnitud, situación que reforzó la inquietud de los apoderados respecto de las condiciones del actual establecimiento y la necesidad de concretar cuanto antes el traslado.
"Lo que se nos complica mucho a nosotros, porque se está en claro conocimiento que el establecimiento antiguo no está dando el ancho para tener personas dentro de esa infraestructura de manera segura. Estamos hablando de personas con discapacidad, que muchas veces no tienen mayor conocimiento respecto del peligro. Entonces, en ese escenario, nos complicamos bastante y muchos padres han decidido no enviar a sus hijos al establecimiento esta semana, a la espera del compromiso del SLEP que mantuvo con nosotros como padres y apoderados, es que, el día 10 de agosto la empresa entregaría la obra del plan de contingencia, en el ex DEM", indicó Andrea Paillacar.
Mientras tanto, los apoderados esperan que el plazo se cumpla y que los estudiantes puedan trasladarse finalmente a un recinto que entregue mejores condiciones de seguridad, comodidad y funcionalidad para el desarrollo de sus actividades educativas y terapéuticas, a la espera de la construcción del nuevo establecimiento que por años ha sido solicitado por la comunidad.






















