Peter Hartmann, Coordinador Coalición Ciudadana por Aisén Reserva de Vida
Este próximo fin de semana se celebra el Día del Patrimonio.
Ya en la columna anterior tratamos sobre este tema y hace poco en una conversación me hablan sobre comparar a la ecología profunda con colonizadores, a lo que respondimos: ¿Y que hay de los pueblos originarios y su cosmovisión? Y claro; eso incluye su legado, sus restos, construcciones y tumbas, que hoy llamamos sitios arqueológicos. A propósito, ¿se han dado cuenta del constante ninguneo de esos habitantes que estaban miles de años antes que "los que llegaron primero"? Y acá no somos los únicos; en Santiago juran que es Pedro de Valdivia quien fundó ese poblado- ciudad, pero resulta que había uno anterior y así pasa que constantemente los ninguneadores egocéntricos actuales se encuentran con restos "arqueológicos" que les "complican la existencia". "Cuatro arañitas, dos vasijas", dirá con desprecio alguno. Karma dirán otros.
Patrimonio son también los relatos de los antiguos, de los tiempos, las costumbres, los personajes de antes, en lo que si no queda escrito ¿qué tanto permanece en relatos orales? De ahí la importancia en recoger esa información. ¡Y puchas que echamos de menos mayores antecedentes, relatos, costumbres, de los alimentos y recetas, diccionario, de los pueblos recontra arraigados que vivían antaño por este territorio!
Según Gastón Soublette, sabio que nos dejó hace un año, los pilares de la cultura humana son: la virtud, la sabiduría, el sentido y la trascendencia ¿Que de eso sabemos de las culturas Chono, Aonikenk y Kawésqar? De la última aún se puede rescatar algo y hay quienes lo están haciendo en Magallanes, de la Aonikenk hay algunos fragmentos más bien en Argentina y de los Chono, ni siquiera hay una foto, porque cuando llegaron las primeras cámaras ya no existían o se habían aculturado con los Huilliche. Poco o casi nada queda de su idioma. Así pocos saben que la denominación Aisén proviene de los chonos que navegaban con el P. García por ese fiordo, quien la recogió, y de ahí pasó al capitán Moraleda que lo usa para bautizar también el río. No faltan quienes intentan ningunear este origen. Por desgracia, tampoco hay muchos vestigios físicos de este pueblo nómada canoero en un sector climático agresivo y usuarios y culturas posteriores sin mucho respeto por esos sitios. El último ejemplo lo tuvimos solo hace unas semanas atrás cuando unos forajidos tomaron desde un refugio en la Isla Galvarino los restos óseos de una niña chono y los tiraron en el borde mar.
¿Y qué tanto de costumbres, leyendas, mitología e historia de esos pueblos originarios se transmite en nuestro sistema educacional hoy en día? ¿O es que ahí también rige o comienza el ninguneo, enseñando sobre griegos, romanos, nórdicos y vaya a saber que culturas más, (con suerte de Aztecas, Incas y Mapuche), pero poco o nada de quienes habitaban aquí mismo? ¡Sin lugar a duda ahí tenemos una tremenda deuda patrimonial!
Y a propósito de Aonikenk; en estos días estaba de moda el récord de la multitud que había subido al Everest, montaña mas alta del planeta, a la cual hay quienes se gastan una fortuna y años de preparación para ir y poder ufanarse de haberla haberla subido, en un estilo cada vez mas citadino y consumista. Mientras, por acá en la Patagonia, al igual que en el Himalaya, las montañas son parte importante de nuestro patrimonio natural y también de aquel cultural y en ellas aún se respiran otros aires. Cultural, porque heredamos de los Aonikenk la leyenda del niño semidios El' Al o Elal, hijo de Noshtex y Teo. Terr Werr una tuco-tuco y varias avecillas deben salvar a este niño de su padre que intenta deshacerse de él y convocan a Kelfü, el cisne, para que lo traslade al Chaltén, como bautizaron a esa imponente montaña. De ahí, al tiempo y tras un periodo de meditación y aprendizaje, El 'Al desciende creando la tierra y a sus habitantes Aonikenk, a quienes les entrega importantes enseñanzas y herramientas. Por cierto, la denominación del Chaltén, en su momento también se ninguneo, cambiándola por aquella británica de FitzRoy.





















