Eduardo Vera Wandersleben, Abogado y ex administrador regional
Hay una lección que comunidades como Cochrane y Puerto Cisnes pueden mostrar con orgullo a la Región de Aysén: el desarrollo no se decreta; se construye cumpliendo compromisos, año tras año.
En esta oportunidad por inmediatez noticiosa, solo me referiré a Puerto Cisnes, adeudando referirme a Cochrane porque su dinamismo es ya una costumbre.
Durante aproximadamente una década, la comunidad de Cisnes ha avanzado sostenidamente en infraestructura y equipamiento urbano y portuario. El terminal de pasajeros y sus muelles le han provisto de mejores condiciones de accesibilidad y las obras de equipamiento urbano que se han ido incorporando y conservando no son hechos aislados. Son parte de una visión: preparar a Puerto Cisnes para asumir un papel mayor en la actividad turística y productiva regional.
Pero hay algo todavía más importante: esa visión ya está dando resultados.
Puerto Cisnes ha demostrado una relación particularmente abierta, empática y colaborativa con la industria acuícola. En vez de entender la actividad productiva como una amenaza, ha existido disposición para convivir con ella, generando condiciones para que empresas y proveedores de servicios se establezcan en la propia localidad.
El resultado comienza a verse en las calles: mayor movimiento comercial, nuevos servicios y una actividad económica que adquiere un dinamismo significativo para una localidad de sus características. La instalación de empresas proveedoras con domicilio y operación en Puerto Cisnes constituye una señal concreta de que cuando existe confianza entre comunidad y actividad productiva, el territorio también recoge sus beneficios.
Esta experiencia debiera ser considerada al enfrentar el próximo desafío: el turismo de cruceros.
Preparar Puerto Cisnes para recibir naves de pasajeros, particularmente aquellas orientadas a segmentos premium, exige mucho más que disponer de infraestructura portuaria. Requiere una ciudad limpia, ordenada, segura, accesible y capaz de ofrecer gastronomía, comercio, artesanía, servicios y experiencias turísticas acordes con visitantes provenientes de todo el mundo.
Y Puerto Cisnes tiene algo que ninguna inversión puede comprar: su identidad patagónica, sus paisajes y su gente.
Por eso, lo que corresponde ahora es perseverar. Cumplir los compromisos, mantener y mejorar lo construido, facilitar la inversión y fortalecer los servicios locales.
La experiencia acuícola demuestra que una comunidad abierta a la actividad productiva puede generar empleo, empresas y movimiento comercial.
La experiencia de una década en infraestructura demuestra que los compromisos cumplidos terminan transformándose en capacidades.
Ahora corresponde dar el siguiente paso.
Puerto Cisnes no debe esperar que el futuro llegue. Debe estar preparada para recibirlo y su alcalde y Concejo, funcionarios y comunidad han ya dado ya garantías que lo estarán.






















