Rabia y frustración ciudadana: Realidad que los candidatos no pueden eludir

A menos de tres meses de las elecciones del 16 de noviembre, la comunidad también se puso en modo electoral y espera que comiencen a aparecer las propuestas de los distintos candidatos y candidatas, especialmente de quienes aspiran llegar al Parlamento representando a la región de Aysén, porque la contienda presidencial lleva bastante más camino recorrido.
Y como viene ocurriendo hace varios años, la desconfianza de los electores es la principal amenaza para quienes quieren instalarse en el Senado y la Cámara Baja. También una fuerte cuota de incredulidad, de rabia y mucha frustración contienda, factores que ciertamente se transforman en uno de los principales escollos a superar por parte de los candidatos, incluso con voto obligatorio.
Por esto cobra un tremendo valor para poder enfrentar esos comicios y conquistar así las preferencias de los votantes, una cuota grande de humildad, de seriedad y de transparencia, por los números nos indican que con cada elección aumentan los votos nulos y blancos, pero también hay un fuerte distanciamiento de las ideologías, de los partidos políticos, y los candidatos están optando por una relación diferente, más cercana y sincera, más transversal y menos trinchera.
Todos coincidimos en que necesitamos una democracia más robusta, más ocupada de establecer las bases de un proceso de desarrollo efectivo, viable e integrador, y hoy, todo parece circunscribirse a cosas materiales a veces innecesarias, a cargos y otras nimiedades, a cosas suntuarias y efímeras.
Y quizás por lo mismo ya poco importa a las personas que los candidatos sean de derecha, centro o izquierda, porque hace rato que la gente exige buena gestión, eficiencia y rapidez en las acciones, en la solución de los problemas.
A la comunidad le interesa que las futuras autoridades electas lideren un proceso donde el principal objetivo sea asumir metas concretas, viables, demostrar ganas de avanzar en aquellas áreas donde aún se advierten dificultades y mostrar esos avances con claridad y sin demagogia.
Y aun cuando queda mucho por hacer para lograr un proceso de desarrollo más notorio y efectivo, no hay que renunciar al objetivo de generar un escenario de mejores perspectivas, que, según los expertos, podría ser la señal más palpable de un periodo de crecimiento y dinamismo sostenido, para así empezar a transitar de este período de incertidumbre, a uno de optimismo.