Peter Hartmann, Coordinador Coalición Ciudadana por Aisén Reserva de Vida
Finalmente, en una semana en que nos pasamos en la Fiscalía, la Corte de Apelaciones, la Contraloría, con visita de la PDI e implementando medidas protectoras, conocimos la sentencia de esa Corte respecto del Recurso de Protección presentado junto a D. Canuillan, Paolo Matissine y Nelson Millatureo en resguardo a nuestro derecho a la honra ante información falsa y malintencionada difundida por el ex candidato a senador M. Anabalón Jeldrez. Es más, al solicitarse informe al recurrido, este intentó escudarse en su libertad de expresión.
Así fue como el pasado fin de semana la Corte acogió con costas nuestro recurso del 24 de abril, interpuesto por la abogada Karina Riquelme, ordenando al recurrido a eliminar las publicaciones y abstenerse en lo sucesivo de efectuar publicaciones o emitir mensajes del mismo o semejante tenor en redes sociales y otros medios de difusión análogos.
La verdad es que, si bien ganamos, el daño ya estaba hecho y si bien Anabalón bajó sus publicaciones, estas siguen en redes en otras cuentas como aquella de su pareja, lo cual de una u otra forma puede constituir desacato. Con esto es posible que continúen las medidas legales. Por otra parte, nadie pretende impedir el derecho a expresarse, pero eso es necesario se haga responsablemente y argumentando con información fidedigna. Por desgracia, las redes sociales se han prestado para opinar lo que dé la gana, sin considerar la honra y las consecuencias para los afectados. Esto de mentir descaradamente se ha puesto demasiado normal. Es más, el propio Anabalón, en declaración ante la sentencia, la cual parece no haber entendido, insiste en calificarnos como "personas que han causado tanto daño a la comunidad". ¿Se puede saber que daño sería ese? ¿O es que está mirando el espejo?
Por nuestra parte, tanto Paolo como Nelson y sus familias han sufrido graves consecuencias. En lugares isleños y comunidades pequeñas, la desinformación malintencionada provoca estragos. Por nuestro lado, aquel de Daniel, con esto y otros anexos, tampoco lo hemos pasado bien y dan ganas de dar vuelta la página.
Así es como el fin de semana nos dedicamos con la familia a celebrar el solsticio de invierno y la vuelta del sol y salimos de excursión, en un lindo día hacia el interior del valle de El Azul. Aparte de hacer ejercicio y oxigenarse, no en vano los tibetanos dicen que "caminar es rezar", y uno despeja el cuerpo, la mente y alma de intoxicaciones. Y si bien en este caso no fueron "baños de bosque", sí lo fueron de río y montaña. Por algo cuando joven los montañistas, cuando veían mal a algún semejante, le decían "es que te falta montaña". Allá dentro de ese valle hay una soberbia y espectacular vista a una colección de picachos nevados estilo patagónico, que vale la pena la caminata.
Y por ahí en el Emperador Guillermo y El Azul se puede apreciar aún los efectos y consecuencias de las quemas de hace décadas. En ese sector se perdió alrededor de un metro de capa de suelo que ahora está depositado en el delta del Aisén, y en el valle donde estuvimos hubo un tremendo aluvión y se aprecian laderas reforestadas con pino intentando protegerlas. Notable el trabajo de CONAF de aquel entonces.





















