Orlando Baesler Heger, Arquitecto El aumento permanente de leyes permisivas, sanciones muy menores para los delincuentes y una verdadera cultura de nuevos derechos que benefician a los criminales y no a las víctimas han generado con el paso de los años un crecimiento explosivo de organizaciones dedicadas a la más variada gama de graves delitos, que van desde la venta de drogas hasta la amenaza de muerte a las autoridades del país.
Aunque cueste finalmente reconocerlo, el narcotráfico ha logrado penetrar en nuestro país y contaminado a la juventud, corrompido a muchas autoridades y ofrecido una irresistible manera de enriquecerse sin trabajar a cientos de personas que caen dentro de una vorágine de criminalidad de la cual es absolutamente imposible salir.
Es por ello que más allá de todas las medidas que se han impulsado para combatir la delincuencia la incorporación decidida de Chile a lo que se ha llamado "el escudo de América" es un hecho que incidirá en una mayor rapidez y eficiencia en la captura y encarcelamiento de criminales, terroristas y antisociales en general ya que permitirá fortalecer la interacción que en nuestro país ya existe con otras policías de América y desterrar en forma conjunta de nuestro continente esta tan corrosiva lacra del cultivo y venta de estupefacientes.
Naturalmente la izquierda extrema se opone drásticamente a la incorporación de Chile a esta organización anti delictual ya que muchos antecedentes que pudieran salir a la luz por el intercambio de informaciones entre los países podrían involucrar a algunas autoridades del continente que no se han destacado precisamente por su combate al narcotráfico sino que más bien lo han protegido ,ayudado o simplemente ignorado y es muy posible que varios ex presidentes de nuestra región deban comparecer ante los tribunales para responder por sus acciones ya que un viejo dicho señala que la justicia tarda …pero llega.






















