Editorial, Redacción La llegada del RallyMobil a Puerto Aysén y Coyhaique dejó movimiento en hoteles, restaurantes, comercios y otros servicios. Aunque todavía no hay cifras oficiales para medir su impacto, es razonable pensar que un evento de esta magnitud ayuda a dinamizar la actividad local durante los días en que concentra visitantes y equipos. Para negocios que necesitan ventas, ese movimiento importa.
El Gobierno Regional ha apostado por traer competencias deportivas como una forma de activar las economías locales. Es una estrategia que vale la pena considerar: los eventos atraen público, dan visibilidad al territorio y abren oportunidades para pequeñas empresas que ofrecen alojamiento, alimentación, transporte y otros servicios. Además, permiten mostrar Aysén a personas que quizás vuelvan en otra ocasión.
Pero también hay que mirar el alcance de esa fórmula. El movimiento se concentra en un período acotado y no necesariamente se traduce en puestos de trabajo estables ni en ingresos que se mantengan cuando termina la competencia. El efecto puede ser importante para algunos negocios, pero no alcanza por sí solo para reactivar una economía regional que necesita más continuidad.
La pregunta, entonces, no es si deben seguir realizándose eventos deportivos. Por supuesto que pueden formar parte de la oferta regional. Lo que corresponde es pensar cómo aprovecharlos mejor y, al mismo tiempo, qué otras medidas permitirán que la actividad económica no dependa de fechas puntuales en el calendario.
Aysén necesita oportunidades para que las pequeñas empresas crezcan más allá de una temporada o de un fin de semana de alta demanda. Eso exige apoyo oportuno a las pymes, mejores condiciones para invertir, acceso a nuevos mercados y una estrategia que ayude a diversificar las actividades productivas. También implica mirar qué sectores pueden generar empleo durante todo el año y qué obstáculos impiden que los emprendimientos locales den el siguiente paso. En una región tan marcada por las temporadas, esa continuidad es especialmente importante.
Los grandes eventos pueden ser una vitrina y una ayuda para el comercio, pero el desafío es que esa energía no se apague cuando se retiran los equipos y los visitantes emprenden el regreso. Sería útil conocer los resultados de esta fecha, qué sectores se beneficiaron y qué aprendizajes pueden servir para futuras actividades.
Porque la reactivación que espera la gente no se mide solo en un fin de semana con más movimiento. Se nota cuando hay trabajo sostenido, cuando un negocio puede planificar sus próximos meses y cuando las oportunidades llegan también a quienes no están en el centro de un evento. El rally puede aportar; lo que Aysén necesita es que no sea el único motor.





















