Editorial, Redacción Los recientes datos de la encuesta Casen 2024 sitúan a la Región de Aysén en una posición que, a simple vista, parece envidiable. Con un 14,3% de pobreza por ingresos, nuestra zona se ubica como la tercera con mejores indicadores en todo Chile, solo por detrás de Magallanes y la Región Metropolitana. Estamos bastante más abajo que el promedio nacional, que llegó al 17,3%, lo que nos coloca en un grupo de regiones con números que parecen sólidos.
Sin embargo, al mirar el fondo de estas cifras con más cuidado, aparecen dudas razonables. Mientras que la pobreza en el país bajó de forma importante , pasando de un 20,5% a un 17,3% entre 2022 y 2024, en Aysén la situación se quedó estancada. Según los datos oficiales, nuestra región no mostró cambios que realmente cuenten como una mejora en estos dos últimos años. Esto significa que, aunque partimos de una base mejor que otros, nos hemos chocado con un techo que no nos deja seguir avanzando, a diferencia de lo que pasó en el resto de Chile.
Un punto clave para entender nuestra realidad es cómo se mide hoy la pobreza. La nueva metodología ahora diferencia entre quienes pagan arriendo y quienes no, y considera una canasta de alimentos más saludable. Para quienes vivimos en Coyhaique y en las localidades de la región, sabemos que alimentarse bien y tener un techo propio es una batalla diaria debido a los altos costos de la zona. Estos cambios en la medición intentan reflejar mejor esa dificultad, pero también nos recuerdan que tener ingresos que superen la línea de la pobreza no siempre significa que la vida sea fácil en un territorio tan extremo.
Por último, no podemos ignorar la enorme brecha que divide a nuestro país. Mientras Aysén celebra estar entre los "menos pobres", regiones como La Araucanía o el Maule tienen tasas que duplican o casi duplican la nuestra. Esta diferencia tan marcada nos muestra un Chile que camina a distintas velocidades, donde el bienestar depende demasiado de en qué parte del mapa te encuentres.
En conclusión, ser la tercera región con menos pobreza es un dato positivo, pero no debe servir para ocultar que en Aysén las soluciones parecen haberse detenido. Estar en los primeros puestos de una lista nacional de poco sirve si, a nivel local, no sentimos que las oportunidades y la calidad de vida sigan mejorando para todos.




















