Peter Hartmann, Coordinador Coalición Ciudadana por Aisén Reserva de Vida
Se nos quedó en el tintero la semana pasada el tema de los cambios culturales en la región. Unos cambios bastante vertiginosos, no muy "el que apura pierde el tiempo", y que, a pocos, da la impresión de que llaman la atención. Interesante tema más bien de antropólogo y que esperamos agreguen su parte a nuestro bosquejo.
Conversando con el colega arquitecto L.Bozzolo advertíamos que cada época se va exteriorizando en su propia arquitectura y aspecto de la ciudad, algo así como en la actualidad coyhaiquina el mall chino de lata y los tocones y palos remanentes cual tótems de lo que fueron árboles patrimoniales. Así también sucedió con el "mar de lata" de poblaciones de "viviendas sociales" de algunos años atrás y de la aparición, prácticamente en la misma época, de fastuosos bancos y de profusión de farmacias en las esquinas y calles más importantes; todo lo cual no deja de tener significado y ser simbólico. Así como las latas tienen su lugar, también lo tiene últimamente el concreto, ese que antes se usaba como un lujo, ahora ya prácticamente le hacen una oda ¿Es que tanto millón "sobrante" hay para eso? Igual vale poner atención en cómo han surgido suburbios de parcelas con una nueva clase de habitantes trashumantes y de especuladores afuerinos y cómo el precio de los terrenos rurales se fue a las nubes.
En fin, a nosotros nos ha estado llamando mucho la atención cómo hace unos años un intento de local de comida rápida ubicado en Horn, donde estuvo el supermercado Brautigam, fracasó, aparentemente porque eso de la comida rápida no cuadraba con la idiosincrasia local. Al menos era lo que pensábamos. Pero…al cabo de algunos años brotó por todos lados toda una proliferación de quioscos o/y carros de comida rápida, muy visitados. ¿Es que los patagones se habían cambiado de un día a otro, de los asados, churrrascas, pan amasado y frito, pasarse horas tomando mates conversados, a los hot dogs, bebidas azucaradas industriales, "café" instantáneo y tragar en un dos por tres?
Algo parecido ha ocurrido con algunos valores, como aquel de la palabra, que antaño era ley y que hoy en día te dicen "¡ah, pero eso era antes po!" Como Uds. Saben, actualmente tenemos dos "honorables" con problemas con la justicia, y no precisamente por exceso de honor y honradez, lo cual parece que les ha servido más bien para obtener más votos, ¿publicidad? ¿victimizándose? ¿o cuáles serían los motivos? Si le agregamos al candidato a senador que se llevó hace poco la sentencia adversa de la Corte de Apelaciones por difundir falsedades afectando al honor de dirigentes regionales, vale preguntarse: ¿quiénes son los que votan por alguien así? ¿Esa será la actual alma regional que gusta de políticos poco honorables, poco íntegros y faltos de respeto? Bueno, el ejemplo del nivel nacional no lo hace nada de mal, cuando se observa a diario la propagación de cantidad de contradicciones y múltiples versiones, todas muy "serias" para cada hecho político y económico que hacen que uno ya no sepa a qué atenerse. ¿Será parte de la "posdemocracia"? Y si antes se le echaba la culpa a la TV y a algún diario mentiroso, ahora hay que sumar redes sociales, algoritmos, bots y quién sabe qué más; tecnologías que a fin de cuentas, en vez de ayudarnos se están convirtiendo en abuso, manipulación y peligrosa amenaza cuando quienes las utilizan no tienen ética o su ética está podrida por el dios dinero y el ansia de poder.






















