Redacción, Diario El Divisadero
Con pequeñas manos, mucha curiosidad y una mirada puesta en la naturaleza, estudiantes de 1° y 2° básico del Liceo Bicentenario Rural Cerro Castillo, en la comuna de Río Ibáñez, desarrollaron una innovadora iniciativa para recuperar la huerta escolar y fortalecer la biodiversidad del entorno.
El proyecto nació luego de que la comunidad educativa detectara una baja producción en el huerto y la presencia de algunas plagas, situación que motivó a los niños y niñas a investigar el rol de los insectos polinizadores y buscar soluciones desde el aprendizaje práctico.
A través de la metodología de Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP), los estudiantes diseñaron y construyeron hoteles para insectos, bebederos y bombas de semillas elaboradas con greda y papel, elementos destinados a atraer polinizadores y favorecer el crecimiento de nuevas especies vegetales.
"Llegamos a la conclusión de que hay que atraer más polinizadores a la huerta para que se recupere y sane. De esa investigación surgió la idea de sembrar más flores y la instalación de hoteles de insectos", explicó Amparo Mora, profesora guía del proyecto.
La iniciativa permitió que los propios estudiantes fueran protagonistas de su proceso de aprendizaje, conectando contenidos de ciencias naturales con una experiencia concreta dentro de su propio establecimiento.
"Yo aprendí que con las plantas y flores se pueden atraer a los polinizadores; eso lo aprendí observando y mis profesores me iban enseñando", comentó Nicolás, uno de los estudiantes participantes.
Su compañera Ámbar destacó otra de las técnicas desarrolladas durante el proyecto: "A través del estudio de los polinizadores pudimos construir bombas de semillas con greda y papel; las bombas expulsan las flores que atraen a los insectos polinizadores a nuestra huerta".
La experiencia fue valorada por el seremi de Educación de Aysén, Tomás Valenzuela, quien visitó el establecimiento y destacó el impacto pedagógico de la iniciativa.
"Han construido casas, bebederos y bombas de semillas para atraer los insectos que puedan polinizar las flores y así mejorar la producción del huerto invernadero del Liceo. Han sido los propios estudiantes quienes nos han explicado con mucha claridad lo que han hecho durante estos meses", señaló la autoridad regional.
Desde el establecimiento, su director Franco Núñez destacó que la metodología ABP busca entregar mayor protagonismo a los estudiantes y fortalecer sus capacidades de investigación y resolución de problemas.
"Los Aprendizajes Activos Basados en Proyecto buscan que el estudiante tenga el protagonismo de su aprendizaje y estamos logrando que ellos descubran la respuesta a una pregunta a través de una investigación sostenida que ellos realizan", indicó.
El proyecto contó además con el apoyo de las familias de la comunidad, la asistente Daniela Peranchiguay y la huertera Antu, quienes colaboraron en el desarrollo de esta experiencia que une educación, medioambiente y participación local.
Con esta iniciativa, los estudiantes de Cerro Castillo demostraron que la ciencia también puede comenzar desde una huerta escolar, transformando un problema cotidiano en una oportunidad para aprender, investigar y proteger el ecosistema que los rodea.






















